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| LA
ALTA Y BAJA EDUCACION DEL SORDO Por Ernesto Carlos Davis |
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Todo
sordo que egresa de un establecimiento, cuya educación sea alta o baja,
todos tienen el punto final, es decir igual a todos. Este
es el lema concreto y auténtico. Sólo el 1% del total de la comunidad
sorda pudo acceder a ubicarse en una buena posición laboral. Pero,
el resto, o sea el 99%, no ha logrado el objetivo deseado y es ubicado a
la IGUALDAD de los demás no oyentes. En
nuestro país, existen los institutos más privilegiados y no
privilegiados, pero casi la totalidad de los alumnos que egresan de
dichos institutos terminan en la misma posición laboral, o bien dicho
que ambos tienen casi el mismo salario. La
posición que toman los institutos, es sólo dedicar a la enseñanza de
las materias, que exige el Ministerio Nacional de Educación, pero no
pueden derivar en otras ramas, como por ejemplo la oralización, la
prohibición de la utilización de las señas, debates históricos, políticos,
etc., y muchas cosas más, en lo que motiva al niño sordo, de
desconocer sobre todo lo que ocurre afuera, pues están privados de
audición que no permite desarrollar para incrementar su rico
vocabulario pues debido a la falta de audición, es el sordo quien habla
del mismo tema cuyos ojos dominan y ven la realidad que sucede. En
cambio, los oyentes cuentan el doble dominio que son la visión y la
audición, de ahí se generan más noticias o diálogos facilitando un
rico vocabulario. De ahí aparece la desventaja el ser sordo siendo
calificado como un individuo minoritario o de escaso vocabulario. Pero,
la realidad, si hay sordos con excelente vocabulario que no han logrado
posicionar escalones debido a que la sociedad oyente no lo permite pues
se menciona que el sordo no puede hablar por teléfono, no entiende en
las salas de reuniones, no se logra comprender al otro por la pésima
modulación labial, y otros hablan de espaldas… en fin, son muchos
ejemplos que dificultan al sordo en el desarrollo de su objetivo deseado
y siempre es colocado en la misma posición laboral. Pero
existe un caso inédito e inexplicable, muchos sordos entendieron y
comprendieron las tareas laborales, en su mayoría son expertos, casi
siempre es el jefe que solicita al sordo de ser el responsable de enseñar
una tarea laboral a su nuevo compañero y al cabo de unos periodos es
ascendido o incrementado su sueldo, pero al sordo no se lo premia. Es
un caso bastante difícil de resolver puesto que el punto principal más
afectado para el sordo es la utilización de la línea telefónica que
es lo que más traba su desarrollo laboral, transformándose en la
excusa más perfecta para varios oyentes. También
varios sordos obtuvieron sus diplomas universitarios fueron posicionados
casi al mismo nivel de los sordos secundarios, en las áreas laborales. El
motivo está en que al sordo, aunque contando con un rico vocabulario y
pudiendo interpretar bien a sus compañeros oyentes, no logra expresarse
correctamente. Eso se debe a que la masa de oyentes impide su desarrollo
laboral. La tarea es casi siempre la misma y no permite a adquirir más
conocimientos laborales. El
motivo de las fricciones entre los sordos y los oyentes se debe a la
comunicación distinta y de la audición, realmente es la sociedad
oyente no tiene la mínima paciencia de escuchar e interpretar al sordo,
pues no es su velocidad deseada, el oyente prefiere acomodarse por la
velocidad oral y no mirar de frente a frente, sus pasiones son hablar a
cualquier distancia y mirar en cualquier lado o sea en distintas
posiciones. Ninguno
de los dos, son culpables, somos distintos del uno al otro, el grupo de
oyentes tiene su manera de comunicar, y entre los sordos, tiene su
manera de comunicar, es así, por eso nadie lo nota, realmente el sordo
se alegra de comunicar con alguien con sus mismas características pues
en esa conversación no habrá discriminación, pero entre el sordo y el
oyente si hay una discriminación “invisible”. Quien
defiende la postura oralista es el payaso pues es él mismo quien
siempre sale corriendo a buscar oyentes para conversar, pero después
pierde todo pues el oyente casi nunca lo busca al sordo. No
se trata de una bajada de caña al oralista, sino es que no ha
comprendido de su inquietud, por otro lado, trata de disimular su
sordera y desea comportarse como un falso oyente, pero la desventaja del
oralista, es descubierta por su fonetismo, la expresión verbal y no
responde a los llamados de sus compañeros, esto es como lo identifica
la masa oyente. En
todos los lugares donde hay mucha gente, el sordo participa en una
conversación con oyentes, no es más bien animada, hay conversaciones
cortas o breves, el dialogo no es profundo y en su mayor parte siempre
es interrumpida por los demás, como buscando apartar al “sordo”,
que no descubre la treta, o bien vienen agrupando más gente, el sordo
pierde su lectura labial, pues el entorno tiene tanta gente que
“parlotea”, no se puede saber quien está hablando. Esta
situación viene ocurriendo entre los sordos de alta y baja educación
que en realidad son todos iguales, pero de distinto nivel cultural, pero
obviamente el sordo “bajo” adquiere con rapidez la comprensión
expresada por el sordo “alto”. Pero también ocurre que el sordo
“alto” igualmente aprende del sordo “bajo” por contar una rica
experiencia de la comunidad sorda que en total es la IGUALDAD. Solo
una mínima parte de sordos “bajos” y la mayoría de los sordos
“altos” cuentan con prótesis, pero al egresar de los
establecimientos y no contando con apoyo familiar, la mayoría descarta
las prótesis por el alto costo de mantenimiento, pudiendo luego
abandonar la idea de los implantes cocleares y en mínima proporción
los audífonos, ya que entre estos existe una diferencia de costo de
mantenimiento. Entre
la Alta y Baja educación no se muestra la diferencia del ser sordo. Se
le considera como igualitario y para enriquecer el vocabulario se
necesitaría la implementación de la Lengua de Señas como única
alternativa con más entusiasmo de la comunidad joven sorda, que con
tantas ansias tiene el deseo de aprender para enriquecer su vocabulario.
Para
eso el Sordo Adulto buscó las mejores herramientas para la educación
del niño sordo, a través de los interpretes sean tanto oyentes como
sordos, pues ellos son los más aptos de la enseñanza profunda fuera de
las materias escolares implementadas por el Ministerio de Educación y
para esto están las asociaciones como escuelas suplementarias de enseñar
varias alternativas de enriquecer el vocabulario al Joven Sordo. Por
otro lado nada se debe “ilusionar” a los padres oyentes de niños
sordos, que cualquier prótesis es la única solución de transformarlo
en un “falso oyente”, la vida del sordo es la que se decidirá en el
futuro, si le permite intervenir él mismo en su propia vida. Hay
y habrá sordos intelectuales que pueden enseñar a jóvenes sordos, de
manejarse bien en el futuro. Obviamente no es una comunidad cerrada,
también hay oyentes que son interpretes voluntarios e interesados en la
Lengua de Señas que no sólo hablan con sus manos, también pueden
expresarse verbalmente a la misma velocidad del sordo oralista o bilingüe,
tal como les guste. La
comunidad sorda argentina, es la que más detrás está, no llegó a
posicionarse al mismo nivel del resto del mundo, pues la propaganda está
en este sentido: ORAL O SEÑAS, que es todo un tema polémico por el
cual batallan los oyentes, los sordos e interpretes, que la mejor opción
es inclinarse al BILINGÜISMO, siendo más importante emplear las dos
lenguas, la materna y la común. Somos
realmente una autentica raza étnica y cultural, el que lo niega, igual
pertenece a esta raza, pero su rumbo será complicado y dificultoso,
creyendo que lo superará más tarde y al final caerá entre la masa
sorda o quedando solo a lo largo de su vida. Quien
más tarde queda sordo, lo entenderá y comprenderá que existe la
discriminación, pues es la gente que se harta de gritar al nuevo sordo,
es quien nota el sufrimiento que padece, al no pensar antes de lo que
ocurrirá después. Son aquellos que están por llegar a la Tercera
Edad. Ernesto
Carlos Davis
ecdavis@fibertel.com.ar Buenos
Aires, Argentina
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