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"Orgulloso de la comunidad sorda"
 
Por el Hno. Martin Tasisto

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Hoy terminó el II Congreso Nacional de Sordos, fue una experiencia muy buena, hemos compartidos muchos momentos buenos, e inolvidables.

Muchos de los presentes en varias ocasiones, nos emocionamos, por lo que decían los sordos presentes, en cada una de las disertaciones.

Me sorprendí esta vez, mucho más de lo que me ha pasado hace unos meses, cuando decidí trabajar con y por los sordos en general, como persona humana, no por buscar que sea católico o no.

Pablo Lemmo, a quien admiro profundamente, dio las palabras de bienvenida junto a Marita Druetta (organizadores del Congreso), verdaderamente muy profundas sus palabras, llegaron al corazón de los presentes en el Salón Dorado de la Legislatura, este fin de semana.

Sentía en mi corazón alegría, por estar ahí sentado entre la Comisión de Educación de la cual formo parte, no ser un espectador nada más sino un colaborador, y estar juntos, eso me basto para sentirme más que cómodo, me sentí como en casa, el tiempo fue corto para explicar todo lo que se trabajo en el año en la CAS, en los cuatro Departamentos, Salud, Legales, Educación y Lengua de Señas.

En un momento determinado en la clausura Pablo Lemmo, dijo que no podía decir ninguna palabra de despedida, porque esto no terminaba acá, sino que hay que trabajar mucho, y Marita, dijo que  el día que podremos descansar será cuando no haya que andar organizando congresos para que nos ayudemos a luchar por los derechos que nos corresponden, sino que cuando, los derechos sean respetados, ahí si podríamos descansar, por lo tanto no hay que despedirse.

Cuanto aprendí, en el Congreso más allá de los temas hablados, fue la misma actitud de la Comunidad Sorda, su espíritu de lucha, de unión, de esperanza.

Como oyente me hubiera gustado pasar al frente y arrodillarme, y pedirles a todos los presentes perdón, en nombre de todos los que los han discriminados, marginados, hecho a un lado, los que aún no saben que son tan capaces como cualquiera. Cuando hablaron de su idioma LSA, sentí en verdad, todo lo que deben luchar por su propio idioma, en un momento dijo Juancito Druetta, que debíamos cuidar nuestro idioma, y eso es cierto, no se puede inventar cualquier seña, se debe respetar las que hay.

 

El fervor con el que hablaban en cada disertación, me hacía como acelerar el corazón, como cuando uno esta corriendo, uno siente que el corazón late más y más y más fuerte. Todos eran uno, no había diferencia, me encantó eso, la fuerza que sale desde adentro, la que impulsa a moverse, esa fuerza parece que no se apagará así no más, sino que es una fuerza que crece más y más.

El estar ahí, me llenó de direcciones de muchos sordos, que se acercaban a saludarme y preguntarme si era sordo, o por que yo estaba allí. Mi respuesta fue: " Es que trabajo en la CAS, en la Comisión de Educación como colaborador, a parte trabajamos en la Iglesia con los sordos". La necesidad está en donde uno menos se lo imagina, a la tarde de hoy domingo, me levante y fui al baño, un joven sordo de Tierra del Fuego, me preguntó si no le podía enseñar el Padre Nuestro. No dudé ni un segundo y mis manos comenzaron a rezar en el baño con ese joven que miraba mis manos atentamente, me dijo: "¿Y entonces así puedo rezar?", Claro le dije, si su rostro podría dibujarlo compartirían conmigo la sensación de alegría por un lado, y la sensación de tristeza por otro. Alegría porque veía a ese joven entusiasmado a comenzar a rezar, loco de alegría porque me dijo: "No me imagine que iba a aprender el Padrenuestro hoy en Buenos Aires, y menos en un baño", el mismo buscó una servilleta de papel para anotarme su dirección de correo electrónico, y usted me dijo, puede ir a Tierra del Fuego así tenemos misa?, le conteste:  ya  iremos, ya iremos... Por otra parte sentí tristeza por estar en el año 2003, y que un joven se tenga que enterar de cómo se reza a Dios, en un baño siendo que somos millones de Cristianos en la Argentina, y que muy pocos y no en todas las provincias trabajan en la pastoral de sordos. Cuanto nos falta, mil perdón, mil perdón, por ser cerrados de corazón.

 

La comunidad sorda un mundo desconocido?, si para muchos, pero los invito a descubrirlos, porque van a aprender lo que significa trabajar juntos, unión, trabajar sin descriminar, trabajar, luchar, servicio, hospitalidad, amor, confianza, esperanza, acuerdo, respeto, todo eso y mucho más se puede aprender de la comunidad Sorda. Pablo Lemmo dijo que un bebé nace con su propia voz, aprendamos a saber escuchar esa voz de los bebés sordos, para que sean felices.

Nunca más quiero que se falte el respeto a un niño sordo, dijo una mamá oyente de un niño sordo, ahora bien debemos llegar hasta hacer un Congreso para que nos escuchen.

 

Si es nuestro derecho ser Persona, no somos animales que estamos aprendiendo a serlo, si no que no se nos respeta, tal como somos.

Me despido con la sensación de orgullo en el alma por la Comunidad Sorda, gracias por ser mis maestros, por enseñarme lo que es vivir luchando, y como dijo la Señora Presidenta de la CAS Emilia Machado de Famularo sabemos que en el camino encontraremos obstáculos, pero debemos seguir.

Terminé el Congreso con mis ojos llenos de lagrimas, con mi corazón engrandecido por todo lo aprendido. Este mundo que Dios nos regalo, es hermoso, sepamos  que no es para guardárnoslo, sino que es para que todos seamos los verdaderos habitantes, aprendamos hoy todos de la Comunidad Sorda, aprendamos que nadie tiene el derecho de marginar, aprendamos a amar, en este tiempo de la posmodernidad, todo vale, no hay una escala de valores, pero estoy convencido y puedo asegurar si miedo, que la Comunidad tiene la fuerza para  mover y cambiar el mundo.

Que más puedo pedirle a Dios, si me da maestros para aprender amar, así podré amar, estoy seguro.

A mis hermanos de la Comunidad Sorda, su Hermano Martín