Sitiodesordos.com.ar
En pos de un lenguaje boricua de señas
Por Asunción Cantres Correa
End.acantres@elnuevodia.com

Atrás
Home


DESDE QUE terminó sus estudios universitarios, María M. Laguna ha librado una lucha por la comunicación de los audioimpedidos. Sus exposiciones han caído literalmente en oídos sordos, mas ella sabe que en algún momento, alguien comprenderá el serio problema de comunicación a que se enfrenta esta población por la variación léxica del lenguaje de señas.
"En todos estos años, sólo he visto cómo aquí se han violado los derechos de los sordos. La única condición dentro de los llamados "impedidos" que les dificulta participar en la sociedad, es que el lenguaje es diferente al de los oyentes. Recordemos que al tener un componente lingüístico, ya los hace diferentes al resto de nosotros".
Desempleada durante los últimos 10 meses, la lingüista ha librado su lucha desde el Senado de Puerto Rico como investigadora de asuntos legislativos para la Comisión de Salud y Bienestar Social. También ha sido instructora del Recinto de Ciencias Médicas, intérprete de sordos y profesora en distintas universidades y del sistema de educación pública de la isla, entre otros trabajos relacionados.

Aunque reconoce que ha habido cambios y se han mejorado los servicios a las personas audioimpedidas, Laguna señala que la manera en que se fueron desarrollando no tomó en consideración la lingüística del sordo puertorriqueño. "Las necesidades de esta población -que incluyen servicio de intérpretes y tecnología-, se satisfacen en parte. Si no se domina el lenguaje oral, la tecnología no sirve de nada. Y aparte de las necesidades de terapeutas del habla, audiólogos y maestros de sordos, aquí hay que empezar de una vez a estructurar cómo se les va a enseñar a estas personas", dice.

Legislación deficiente

Los proyectos que se han presentado para legislación en Puerto Rico van desde una escuela intermedia para sordos, hasta el proyecto para que se enseñe el lenguaje de señas en las escuelas elementales. "Creo que es un disparate; la mayoría de los anteproyectos de ley tienen que ver con el lenguaje de señas, y es interesante porque se habla de enseñar lenguaje de señas en el sistema público de Puerto Rico y no de un lenguaje de señas puertorriqueño. Cuando no hacen esa aclaración es porque desconocen que existe un lenguaje de señas diferente en cada país, y consideran que todos los sordos del mundo usan las mismas señas. Aquí no se ha investigado la gramática del lenguaje de señas de Puerto Rico, y el peligro es que lo poco que ya pueda tener de puertorriqueño, se vaya a perder", afirmó Laguna.

Por las investigaciones, ha comprendido que existen tantos lenguajes de señas como comunidades de personas sordas. "Estos lenguajes tienen una gramática propia que la caracteriza la ordenación espacial; tienen reglas gramaticales internas que se adquieren y desarrollan por procesos similares a la del niño oyente al desarrollar el lenguaje oral".

Oídos sordos a la realidad

Como los que toman las decisiones son oyentes sin preparación en lingüística -personas relacionadas al área, consejería del sordo, sicología del sordo, interpretación del sordo-, no saben cómo funciona, cuál es la dinámica del lenguaje, por qué se dan unos fenómenos. "Todo este desconocimiento ha llevado a que las señas de los sordos puertorriqueños se hayan ido perdiendo".

La maestra en Educación del Sordo, lleva 23 años tratando de que las autoridades abran los oídos a su exposición que ha hecho clara, a viva voz. Sus disertaciones han pasado ante el cuerpo legislativo puertorriqueño, han estado plasmadas en misivas a los diferentes gobernadores, incluyendo una a la actual gobernadora, Sila M. Calderón, quien muy gentilmente le respondió agradeciéndole su exposición, y que la tendría presente.

Mientras, ella seguirá enviando su mensaje hasta por señas, si fuera necesario. "Mi responsabilidad es fundamentalmente contar con una metodología educativa que los ponga a competir con el oyente, de tú a tú. Y eso aquí no se ha hecho", concluye.

Mucho por hacer

En Puerto Rico hay 150,000 sordos, según el censo de 2000. "Esa cifra se consigue a través del censo general de la población, que no estratifica por impedimento. Esta estratificación -cuántos son sordos profundos y otras variables-, es importante para planificar el tipo de servicio que se les va a dar, a qué pueden aspirar y cuáles son las alternativas, si las hay", dice la lingüista María M. Laguna.

Al considerar que Puerto Rico es territorio de los Estados Unidos, nación que más adelantos tiene y que aun así sigue luchando por lograr otras cosas, Laguna ve que aquí se ha podido hacer muchísimo más.

"El problema craso en este país es que la identificación de esta población está en manos de los médicos. No son audiólogos, que son los llamados a la identificación de pérdida auditiva. Ha surgido la controversia en la Legislatura y se ha llevado la preocupación a las Comisiones de Salud del Senado, de hacer una prueba auditiva al bebé cuando nace, algo que es ley en varios estados de los Estados Unidos y que aquí lo ha intentado la Academia de Audiólogos. Pero eso se traduce en dinero porque hay unos servicios que el hospital tiene que contratar", dice Laguna.

Lo importante es identificar el problema a tiempo, preferiblemente dentro de los primeros dos años de vida, y buscar ayuda, dice la terapeuta del habla Haydée Aurignac, del Instituto Didáctico del Lenguaje, en Baldrich, calle Pintor Campeche. Por ejemplo, en el Departamento de Salud hay programas de estimulación temprana.

Aurignac reconoce que, definitivamente, los servicios han mejorado. "El Departamento de Educación está comprometido a ofrecer más servicios. El apoyo es vital, una hora semanal, una o dos veces en semana. Hay casos de niños sordos que nunca llegan a ser oralistas porque pueden tener otra limitación. Pero el niño cuya capacidad intelectual está intacta y tiene buena disposición, además de que se haya trabajado con él desde bien pequeño, hay que darle la oportunidad de ser oralista y, si es necesario, complementarlo con señas. Mientras haya la posibilidad de desarrollarlo, no se puede tronchar por medio de señas porque tan pronto entra en señas, la seña va a sustituir al lenguaje oral", concluye Aurignac.

María M. Laguna

*Bachillerato en Educación Elemental, con concentración en impedimentos visuales y auditivos de la Universidad de Puerto Rico
*Maestría en Educación del Sordo en New York University, y estudios posgraduados en Lingüística de los Lenguajes de Señas, en Gallaudet College, única universidad para sordos en el mundo
*Cursos conducentes a una segunda maestría en Lingüística, también en la UPR


     Click Here!