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2. La Educación Bilingüe para los Sordos:¿cuáles parecen
ser las
preguntas fundamentales?
La educación bilingüe para
sordos, aunque de reciente surgimiento, ya es dueña de
una historia, de una intención concreta, de un recorrido. Se está asistiendo, en cierto
modo, a una revolución; se intuye por la adhesión de la mayoría de las comunidades
de sordos y por una parte significativa de los educadores oyentes; se advierte por la
jerarquía científica de los investigadores que participan del proceso teórico de
transformación educativa; se pone en evidencia por el tipo de críticas que provienen
de antiguos e híbridos planteos metodológicos; se afirma, sobre todo, por el poder
que surge de sus futuras implicancias sociales, lingüísticas y culturales. Y justamente
por haberse desarrollado un proceso histórico, la educación bilingüe encuentra y
genera contradicciones a cada paso y desde un comienzo. Que existan contradicciones
es natural y resulta hasta imprescindible, tratándose de una propuesta educativa,
tratándose de educación.
Y es que no se está asistiendo, simplemente, a un cambio -uno más- de un sistema
metodológico por otro; no se descubrió ya cómo hacer hablar o leer a los sordos; no se
está proponiendo una meta de estricto corte curricular que sea rápida y eficaz. No es
esto lo que le interesa a la educación bilingüe para los sordos; no es allí donde
están
sus contradicciones. Quienes no pueden escapar de la necesidad imperiosa de un
método para la educación de sordos, quienes no pueden ver más allá de sus ojos
clínicos, quienes añoran una solución rápida a los supuestos problemas educativos de
los sordos y quienes no resisten la tentación de verlos, algún día, ser como los
oyentes, no encontrarán en la educación bilingüe una tabla de salvación -pues la
educación bilingüe quiere que los sordos sean, en el futuro, simplemente Sordos-.
Quienes, por último, buscan en la educación bilingüe un atajo para sus ansiedades
reeducativas y correctivas, en realidad, no comprenderán ni los fundamentos ni el
destino que encierra esta propuesta educativa.
De frente al intenso debate que gira en torno de la educación para los sordos, me
propongo en este trabajo un objetivo específico: considero que es el momento
adecuado para plantear una revisión crítica del estado actual en el que se encuentra
las propuestas educativas bilingües y centrar el análisis en las dificultades y en las
potencialidades que considero más relevantes.
Mi intención es orientar tal objetivo a la revisión de un
conjunto de variables que
parecen estar, al mismo tiempo, posibilitando y/o condicionando la concreción de
una política de educación bilingüe para los sordos.
No es que una revisión así no se haya hecho; se ha hecho, si; con grandes esfuerzos,
en muchas oportunidades; pero, en mi opinión, sólo en forma fragamentaria. Se
realizaron evaluaciones críticas parciales y a veces microscópicas, por ejemplo, sólo
en relación a la situación lingüística particular del aula, o a las capacidades
bilingües
de los profesores y/o de los alumnos, o a los mecanismos específicos de enseñanza de
segundas lenguas, o a experiencias didácticas puntuales, o a los contenidos
curriculares específicos, etc. Ese tipo de análisis cumplió y cumple con un papel
fundamental, es significativo para cada uno de los problemas mencionados, pero creo
que no revela ni la complejidad ni la totalidad de los problemas implicados dentro de
la educación para los sordos.
Además, la validez y la eficacia de esos análisis depende,
y mucho, de qué es lo que se
entienda por educación bilingüe para sordos; cuál es el modelo pedagógico específico
y cuáles son los criterios y los mecanismos de evaluación utilizados para tal fin.
En esta dirección, comenzaré con la formulación de tres preguntas fundamentales, de
cuya respuesta, creo, depende gran parte de la construcción y la profundización de la
educación bilingüe. En concreto :
¿Qué es la educación
bilingüe para los sordos?
¿Existe un modelo de educación
bilingüe para los sordos?
¿Cómo evaluar la educación
bilingüe para los sordos?
Estas preguntas, de hecho, están
latiendo con fuerza dentro de muchas escuelas;
nacen, viven y se deseperan en ellas; son motivo incesante de debate e, incluso, llevan
a cierta inquietud; son interrogantes de cuyo análisis depende el avance en el debate
educativo, a partir de los diferentes planos en que aparecen las respuestas y, sobre
todo, de las consecuencias que esas respuestas generan.
3. ¿Qué es la educación bilingüe para los sordos?
De todas las preguntas posibles quizás sea ésta una de las más difíciles de responder.
Estamos de frente a un concepto muy abarcativo, que incluye cuestiones lingüísticas,
antropológicas, educativas, sociológicas, psicológicas, etc.
En mi opinión, la educación bilingüe es un punto de partida y, tal vez, también un
punto de llegada, que debe buscar una ideología y una arquitectura escolar a su
servicio. La educación bilingüe es un reflejo cristalino de una situación y una
condición socio-lingüística de los propios sordos; un reflejo coherente que tiene que
encontrar sus modelos pedagógicos adecuados. La escuela bilingüe debería encontrar
en ese reflejo el modo de crear y profundizar, en forma masiva, las condiciones de
acceso a la lengua de senas y a la segunda lengua, a la identidad personal y social, a la
información significativa, al mundo del trabajo y a la cultura de los sordos.
Pero sería un error si la educación bilingüe sólo se atuviese a reflejar y reproducir
una
determinada situación socio-lingüística y cultural. Por el contrario, en mi opinión,
la
educación bilingüe debería:
Crear las condiciones
lingüísticas y educativas apropiadas para el desarrollo
bilingüe y bicultural de los sordos.
Generar un cambio de estatus y de valores en
el conocimiento y uso de las lenguas
en cuestión.
Promover el uso de la primera lengua, la
lengua de señas, en todos los niveles escolares.
Difundir la lengua de señas y la cultura de
los sordos más allá de las fronteras de la
escuela.
Determinar los contenidos y los temas culturales que especifiquen el acceso a la
información por parte de los sordos.
Promover acciones hacia el acceso de los sordos a la profesionalización laboral.
Definir y dar significado al papel de la segunda lengua en la
educación de los
sordos.
Por eso no es lo mismo cuando se habla de una supuesta
situación bilingüe que los
sordos viven "inevitablemente", ni del bilingüismo decretado por las leyes, que
de los
objetivos que debería tener una educación bilingüe creada y desarrollada dentro de las
escuelas para sordos y, sobre todo, con los sordos.
Un buen número de asociaciones de sordos, de profesores oyentes y de grupos de
padres apoyan la idea de la educación bilingüe; pero entiendo que entre esos grupos
existen diferencias notorias -y a veces extremas- sobre qué significaría una propuesta
de educación bilingüe.
Por ejemplo, muchos oyentes están esperando que el
bilingüismo siente las bases
materiales y resuelva, por fin, las condiciones de acceso de los sordos a la lengua oral;
otros imploran que el bilingüismo permita a los sordos el conocimiento del currículum
escolar de igual modo y al mismo tiempo que los niños oyentes de la misma edad; y
otros, por último, ya reclaman a los sordos una mayor y mejor competencia en la
lengua escrita.
Una parte significativa de los sordos, en cambio, no parece
apoyar esta propuesta en
su sentido más académico, o en la idea de un porcentual y/o un equilibrio obsesivo
entre la lengua oral y la lengua de señas -por ejemplo, lengua oral de mañana y lengua
de señas de tarde- y, muchos menos, si se la entiende y pone en práctica como un
imperativo determinado desde afuera por los oyentes -sobre todo en lo que se refiere a
cuál tiene que ser la modalidad de la segunda lengua, cómo enseñarla y en qué
momento eso debe ocurrir.
Las comunidades de sordos que están reflexionando y debaten
sobre este tema,
defienden la propuesta del bilingüismo, en primer lugar, con el objetivo que se les
reconozca el derecho a la adquisición y al uso de la lengua de señas y,
consecuentemente, para que puedan participar en el debate educativo, cultural, legal,
de ciudadanía, etc. de esta época, en igualdad de condiciones y oportunidades, pero
siempre respetando y profundizando su singularidad y especificidad.
4. ¿Existe un modelo de educación
bilingüe para la escuela de sordos?
Si por modelo se piensa automáticamente en un método, en
una única propuesta
educativa ya madura, a ser transplantada sin dificultades en todas las escuelas para
sordos del mundo, tal modelo no existe. Ninguna práctica educativa es exportable o
importable. En este sentido dice Freire (1992): "Una misma comprensión de la
práctica educativa y una misma metodología de trabajo no operan
necesariamente de forma idéntica en contextos diferentes. La intervención es histórica,
es cultural, es política. Es por eso que insisto tanto en que las
experiencias no pueden ser transplantadas, si no reinventadas".
No existe un modelo de educación
bilingüe universal, pues de existir estaríamos de
frente a una contradicción con la misma intención histórico-cultural de esta propuesta
educativa. Aquello que si existe son diferentes escuelas bilingües, distintos procesos y
mecanismos de bilingüismo, cuyas raíces dependen y se relacionan con factores y
procesos históricos, sociales, lingüísticos y políticos diferentes para cada país. La
complejidad y multiplicidad de esos factores produce, necesariamente, distintos
modelos educativos, con sus diferentes propuestas y objetivos.
Ahora bien: no hay nada terrible en la afirmación que acabo de hacer. Que el
bilingüismo no esté hecho y haya que hacerlo nos dice, sólo, que se trata de una
proceso educativo, de una transformación pedagógica. Lo que parecen temer algunos
maestros, directivos, administradores educativos y padres, es que tal transformación
requiera de un tiempo demasiado largo de transición, de años en los cuales no puedan
verse los resultados; que, al fin y al cabo, la educación bilingüe no resuelva
los
problemas que fueron causa del desvelo de la escuela del pasado. Es indudable que,
por un lado, la educación bilingüe no corre detrás de esos resultados y, por otro lado,
que el tiempo de la Educación y el tiempo de la educación especial son ideológica e
históricamente diferentes.
Sin embargo: ¿porqué insistir tanto en tener modelos de educación bilingüe al alcance
de la mano, para imitar o copiar, si realmente queremos fundar y desarrollar una
nueva perspectiva educativa? ¿O sólo pretendemos un nuevo maquillaje para un
rostro definitivamente demacrado? ¿Porqué asociar la educación bilingüe con un
hipotético método bilingüe, si justamente con la educación bilingüe se plantea una
oposición radical entre sistemas de educación y metodologías?
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