| Estudiantes
sordos: ni excluidos, ni marginados |
El proceso de aprendizaje de
las personas sordas tampoco ha quedado al margen de las
profundas transformaciones que se producen en la
actualidad en el sistema educacional cubano.
Lo anterior fue ratificado
por Luis Ignacio Gómez, ministro de Educación
de Cuba, durante la inauguración del VIII Congreso
Latinoamericano de Educación Bilingüe, que durante
cuatro días sesionó en el Palacio de Convenciones de
La Habana, el cual reunió a más de 200 delegados
procedentes de 17 países.
El titular cubano resaltó
entre los cambios que actualmente se introducen en el
Sistema Nacional la aceptación del lenguaje de signos
como primera lengua de la comunidad sorda, y su
utilización en el sistema de enseñanza; la creación
de nuevas y mejores condiciones para facilitar la
continuidad de estudios en los diferentes niveles y
tipos de educación; el apoyo con intérpretes en
todas las instancias educativas; la capacitación de
un número mayor de profesores en esta lengua, y la
aprobación de un proyecto de investigación dirigido
a la construcción de un modelo cubano de educación
bilingüe.
Cuba cuenta con 16
escuelas especiales y cinco círculos infantiles
para niños y jóvenes sordos donde laboran
alrededor de 700 docentes. También se practican
otras modalidades como los maestros ambulatorios,
que atienden personalmente, en sus propias casas, a
menores sordos que por presentar otras
limitaciones físicas no pueden asistir regularmente
a la escuela, y la inserción de más de 500 alumnos
en secundarias básicas, tecnológicos y
preuniversitarios.
Los estudiantes sordos
cubanos transitan por el mismo currículum que los
alumnos oyentes, con la única diferencia que
acceden al mismo a través del lenguaje de signos.
Se les garantiza,
además, que aprendan la escritura como práctica
social e instrumento cognitivo; así como también,
que se apropien de contenidos culturales que les
faciliten la integración a la sociedad.
Los participantes
en el Congreso manifestaron su apoyo para la búsqueda
de nuevas soluciones que desarrollen y
perfeccionen el programa de estudios de la
enseñanza bilingüe.
Como expresó Len
Mitchell, miembro del Consejo de la
Federación Mundial de Sordos, constituye un
deber de todos velar porque se cumpla el
derecho inalienable de los niños sordos a
la educación y la enseñanza, pues de
ello depende su integración a la sociedad,
y evita que en el futuro se conviertan en
hombres y mujeres excluidos o marginados.
Mujeres
Cuba Web
|
|
|