| At. Dr. Juan
A. López Ríos:
Con asombro y estupor, he recibido la primera
crítica hacia mis artículos, ya que desde el
año 1999, hasta los días de hoy siempre percibí grandes elogios,
y he leído el contenido escrito por Usted, sin embargo, carece de fundamentos
y unipersonal.-
Gracias a los avisos que me proporcionaron la gente, sobre la existencia
de un contenido malévolo, y el no
reconocimiento total de las personas sordas.-
Con el gran apoyo que he recibido por gente de la Argentina y del Mundo,
me solicitaron que respondiera brevemente, que
de la causa acatare el pedido por ellos.-
Así, que mas brevemente, y de la misma opinión que origino en el entorno
de la gente, calificaron que el contenido de la
nota redactada por Usted, es mas meramente de
carácter de tipo "ceguera", de lo que considera que el sordo
puede llegar al mismo nivel comunicativo con los oyentes, motivo mas bien
ridículo, en cuando se presente alguna inconveniencia auditiva al no funcionar
la prótesis y de las otras etapas de silencio lo notara la diferencia.-
Por lo consiguiente también por comentarios recogidos, dado al gran
interés que ha tenido en interiorizar en el
mundo de los sordos, por el futuro, esto le
motivo una gran preocupación de lo que sucederá luego en cuando sea adolescente
o adulto.-
Para ser más brevemente, y no estorbar las ideas propuestas por la comunidad
sorda universal, que con más afectos y reconocimientos de sus propios
sentimientos que lo percibe ante la sociedad oyente, obviamente más adelante
lo comprenderá, cuales son las perturbaciones que sufrirá al pasar los
años.-
Es de mi obligación proseguir mis ideas y colección de artículos de la comunidad
sorda, a pesar de su única oposición, ya que tengo contactos con el
mundo entero, que no me convendría bien desconectarlos, pues en mi mismo,
también formo parte de la comunidad sorda, considerada como mas bien un
grupo étnico, cultural y lingüística.-
Sin más, lo saludo atte.
Ernesto Carlos Davis
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