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  EL TEMOR ANTE LA SORDERA 
   Por Ernesto Davis 

                                          Traducido por Mauro Montinelli del ingles al italiano
                                         
Traducido por Ernesto C. Davis del italiano al español

                                          Nota: la traducción puede contener imperfecciones
 

LAS POSIBLES REACCIONES DE LOS PADRES Y LAS RELACIONES CON LOS ESPECIALISTAS  

El primer impacto con el déficit de la sordera: las posibles reacciones de los padres y las relaciones con los especialistas.-El libro tomado como referencia para tratar del argumento, “El Primer impacto con el déficit y las posibles diversas reacciones de los padres”, es “El Counseling para padres de niños Hipoacúsicos” de David Luterman.-

El autor es considerado uno de los mayores expertos de counseling no directivo para los padres de niños Sordos.- Innumerables son sus artículos sobre el argumento.-

Counseling, es un termino ingles que no tiene una relación al español, que en su significado global, indica todas las metódicas informativas y de soportes emotivos utilizados por los médicos y paramédicos en los coloquios con el adulto Sordo o con los padres del niño Sordo.-

La actividad del counseling, por  tanto no consiste solo en el proveer de las simples respuestas a las preguntas de los pacientes (counseling informático), pero, para ser valida debe tener presente el particular estado emotivo del interlocutor (counseling afectivo).-

La literatura son descriptas dos tipos de counseling: el directivo y el no directivo.- En el primero, el counselor (quien hace el counseling), impone de las soluciones, mientras el counseling no directivo, el counselor resuelve una función de soporte técnico-afectivo, por eso será el mismo paciente que buscara las respuestas a las primeras preguntas y que deberá resolver autónomamente las propias dudas y las propias ansias.-

Cuando los padres advierten que su hijo es Sordo, dudas siempre serán mayores, los investigan y el comportamiento,  es caracterizado de la ansiedad.- Después la confirmación de la diagnosis, las reacciones de los padres parecen seguir un esquema que prevé en seis fases:

1.- la reacción de desesperación;
2.- el estado de shock;
3.- la admisión;
4.- el rechazo;
5.- la toma de conciencia;
6.- la acción constructiva.-

El especialista debe estar al conocimiento de las expectativas de los padres en relación a la rehabilitación del hijo y puede facilitar el normal proceso de reacción a la crisis adoptando al rol de auditor que no formula juicios, en vez de aquello de aquel que dispensa informaciones.-

El autor escribe: Es mi deseo de encargar de escribir el guión para una película con los padres de un niño Sordo, como protagonistas, se podría resolver mas o menos así……….

Observemos las trece escenas “comportamentales” escritas por el autor:

ESCENA  1:   Dos jóvenes esposos en espera de un niño.- Ella, en evidente estado interesante, habla de las experiencias y de los sueños sobre el  niño, que esta por nacer.- El padre habla de “él”, como del Futuro Presidente de los Estados Unidos; la madre habla de “ella” como de la futura Presidenta.-
ESCENA 2: Nacida de un varón.- Entrambos los padres colmados de alegrías.- La madre admira al neonato con una expresión de serena felicidad.- El padre obviamente explota de orgullo.-
ESCENA 3: El pequeño tiene tres meses, en la cuna, esta jugando con un sonajero.- La madre a la pieza y lo llama.- El niño no da vuelta.- La madre frunce el ceño.-
ESCENA 4: El niño en la sillita.- La mama en el lavadero de la cocina, detrás del niño; esta lavando los platos.- Le cae un plato haciendo mucho ruido; el bebe no reacciona.- La madre frunce el ceño una vez mas.-
ESCENA 5: Él niño tiene casi siete meses.-  Los padres en la mesa hablan: El padre: “Ha sido un hermosa fiesta ayer”.- La madre: “Que travieso es nuestro niño.- No se ha levantado ni menos con todos los ruidos que habíamos hecho……Pienso que hay cualquier cosa que no va?” El padre: No! Es absolutamente perfecto”.-
ESCENA 6: El padre se acerca furtivamente hacia detrás del niño, que esta sentado sobre su silla.- Lo llama a alta voz, pero el hijo no reacciona.- El padre toma un tambor y lo percute violentamente.- El niño se voltea, ve al padre y sonríe.- El padre es aliviado.-
ESCENA 7: El padre y la madre a diversión con el hijo, que ahora tiene un año.- Un avión les  pasa sobre las cabezas y el niño no reacciona.- Los padres se miran con temor y aprensión.-
ESCENA 8: Mas tarde, aquella noche, los padres hablan a baja voz.- La Madre ; “hay algo que no va?”.- El padre: “Creo que tu tengas la razón: pienso que podría ser un retardado?”.- La madre: “Vayamos a hablar con el pediatra”.-
ESCENA 9: En el estudio del pediatra.- El doctor observa con gentileza al niño que juega sobre la cuna.- La madre y el doctor dialogan.- La madre: “Creo que sea cualquier cosa que no va con mi hijo”, “No me responde cuando lo llamo”.- El doctor: (se aleja detrás del niño y aplaude fuertemente sus manos, el niño se voltea).- “No pienso nada que sea anormal”.- “Siente simplemente muy ansiosa”.- “Después de todo es tu primer hijo”.-
ESCENA 10: (en un tono muy tenso).- “Estoy segura que hay cualquier cosa que no va en nuestro hijo y consultare un centro audiológico”.- El padre: “Estoy de acuerdo”.-
ESCENA 11: Los padres entran a la clínica.- El padre lleva en brazos su hijo: la aprensión es muy evidente sobre sus caras de entrambos los padres.-
ESCENA 12: En el interior de una cabina silenciosa, el niño es sentado sobre una mesita con los juguetes delante de él.- De los altoparlantes `posicionados sobre las paredes, llegan sonidos muy intensos y agudos.- El niño no reacciona.- La mama es anidada en un ángulo de la cabina, detrás del niño; las lagrimas lo baña su cara.-
ESCENA 13: En el estudio del Doctor.- El doctor: “Me disgusta, pero vuestro hijo es Sordo y no existe un tratamiento medico que pueda restituir la audición”.- El padre: “Es seguro de no poder hacer nada?”.- El doctor: “Si”.-  

No se si seria interesante para Hollywood a producir una película sobre estas escenas.-  Todavía, teniendo por cuenta de todas las posibles diferencias individuales, esto refleja bastante fielmente las experiencias de los padres cuando rinden cuentas y llegan a los diagnósticos finales de sordera del niño.-  

LA REACCION DE DESESPERACION:  

Las primeras experiencias de los padres de un niño Sordo, son fácilmente previsibles y casi universal.- La sordera, viene raramente tomada en consideración de los padres o del pediatra, a causa de la baja incidencia estadística de las sorderas graves y de la escasa sintomatología de esta disminución cuando el niño es pequeño.-

De consecuencia, pocas personas poseen suficientes informaciones o experiencias para considerar la sordera, también solo como una posible evidencia.- Al inicio, los padres son beatamente sin saber de cualquier posible defecto en el niño.- En seguido uno de los padres, de solo  la madre a causa de los mas frecuentes contactos con el hijo, comienza a sospechar vagamente que cualquier cosa no funcione.- Ahora una vez, no es la sordera, la primera sospecha, pero un retardado mental.- Antes o después, la madre convida los propios miedos al marido, que frecuente, encuentra difícil aceptar la eventualidad que el niño tenga cualquier defecto.-

A  cierto punto, queda imposible ignorar la realidad y los padres comienzan a meter a la prueba de escondidas al niño.- En el periodo sucesivo, que dura varios meses, ellos viven en un estado de animo de grandes incertidumbres y miedos.- Parte de la dificultad en el valorar la audición de un niño muy pequeño, sobretodo cuando quien lo observa, no es una persona objetiva, es debida al hecho que el niño pueda reaccionar regularmente al rumor, si esto supera su umbral auditivo (la sordera es raramente total y casi todos los Sordos tienen sus residuos auditivos), o bien puede reaccionar a las vibraciones, a estímulos visuales o al cambio de presión del aire, provocado de los movimientos de quien produce los rumores: si hay así una falsa reacción.-

La escena 6, donde el padre obtiene una reacción, y en la escena 9 en la cual también el pediatra parece obtenerla, son muchos los típicos de la situación, que se verifica cuando el niño es tras los 6 y los 12 meses de edad.- Durante este periodo, los padres están sobre una “columna” emotiva y alternando periodos de desesperaciones, cuando no obtienen alguna reacción, a periodos de exaltaciones cuando logran de obtener una falsa reacción.-

La escena en el estudio del pediatra, podría parecer mas bien superficial.- Es en vez bastante típico en los cuentos de los padres.- En una indagación de mi conducta, he preguntado a mas de treinta familias, cuales fueron sus primeras experiencias con el medico.- Casi todos han referido de haber consultado antes de todos al pediatra; mas del 55% han afirmado que, en base a la experiencia, los consejos recibidos del pediatra eran equivocados.- En muchos casos, el medico niega como el padre, en la escena 5: negó la existencia del problema.- En otros casos, los padres dicen que el medico había expresado un juicio del tipo: “Si, el niño es Sordo, pero no hay nada de hacer antes que tenga 3 o  4 años”.-

Similares estudios retrospectivos, no siempre son confiados, porque los recuerdos, de cuanto sucede en el ambulatorio del pediatra, antes de llegar en superficie, pasan a través el filtro de la angustia y de la cólera.- Así no obstante, en mi indignación he apurado que la mayor parte de los padres habían consultado al pediatra cuando el niño tenia casi 12 meses,  y que los diagnósticos de la sordera, eran hechas a la edad de 18 meses.- Este descarto de seis meses tras la consultación con el primer especialista y la diagnosis debe por consiguiente ser en parte debida a la ausencia  de comunicaciones entre padres y medico.-

Al fin, los padres llegan a un centro audiológico, donde el diagnostico de sordera viene definitivamente confirmada.- Para muchos padres, la declaración inicial: “Vuestro hijo es Sordo” provoca una sensación de alivio.- La madre sola , dice entre si: “Ahora finalmente, alguien me cree”, o bien “Gracias a Dios, no es un retardado”.-

En la mayor parte de los casos es de casi un año, que los padres son apurados de escuchar estos diagnósticos.- El impacto devastante, de un punto de vista emotivo, viene inferido del medico en el momento, en cual informa a los padres, que ninguna cura medica o quirúrgica podría corregir el déficit auditivo del niño.- Hasta a aquel momento, en tanto, la única esperanza de los padres es tomada la convicción que “ellos” (los científicos), habrían sistematizado todo.- Después todo “ellos” logran a mandar hombres a la luna. “ellos” transplantan corazones, pero así ciertamente “ellos” podrían tener también la cura para la sordera.-

Es solo cuando se rinden cuentas, que el niño es Sordo, y que tal permanecerá, que los padres comiencen a mostrar señas de desesperaciones y a dolerse por una enorme perdida: el sueño era que su niño seria igual a todos los otros y habría también podido hacer Presidente de los Estados Unidos (ver escena 1).-  

EL ESTADO DE SHOCK  

El estado de shock es caracterizado del extrañar al propio yo de la situación de crisis, de solo es una condición breve, que dura pocas horas, o al máximo, uno o dos días, y que funciona de un mecanismo defensivo para permitir a los padres de superar el estado inicial de desesperación.-

La persona en estado de shock es en condición de tensión atenuada y tal vez dice de probar un aturdimiento introspectivo.- Por ejemplo, una madre cuenta: “Recuerdo que estaba en el ambulatorio del doctor; me parecía de estar sobre el palco-escena.-“Recuerdo de haber hecho de las preguntas, pero no recuerdo las respuestas”.- Aquello que habría verdaderamente querido hacer, era ir a esconderme en cualquier parte”.- Los padres raramente recuerdan mucho de aquella primera visita.- A veces remendan los hecho de poca importancia, como: “Recuerdo que el audiologo tenia sobre si un mazón rojo, pero no logro a recordar su nombre”.- Si bien los padres están presentes físicamente, no prestan alguna atención racional o emotiva.-  

LA ADMISION  

En el estado de la admisión, los padres comienzan a rendirse cuentas de la terrible gravedad de la situación y a recepcionarla emotivamente: “Todo esto esta entendiendo propio a mi; tengo un niño Sordo, que no sentirá jamás, que será siempre Sordo”.-

A este punto, tiene inicio, de parte de los padres, una reacción de desesperación violenta, que comporta el emerger de  sentimientos muy intensos.-

Una de las sensaciones dominantes es aquella de sentirse totalmente los sobrehechos.-  Yo creo que todos los padres, antes o después, se sientan inadecuados el deber de entrenar al niño Sordo.-

Cuando pues se encuentran de frente a un hijo, que tiene la exigencia particular de satisfacer, ellos se sienten ahora mas los sobrehechos e inadecuados de resolver el deber.-

Esta sensación de inadecuación viene constantemente alimentada y estimulada de los especialistas, que dispensan mensajes inspirados de teorías de este tipo: “El suceso del recupero del niño depende de vos”.- (Frecuente, los médicos hacen regularmente discursos de géneros).-

Otra reacción frecuente de los padres es la total confusión: es fácil en hecho, que los especialistas, olviden cuanto hermética la terminología profesional.- Por ejemplo, términos como “decibeles”, “audiograma”, u “otólogo” son desconocidos a los profanos y causa extravíos si usa descuidamente el especialista.- Los padres, no tienen ningún maletín de nociones sobre la sordera, porque no pueden valuar la calidad de la información que recibe del especialista, parientes, amigos; el resultado es la confusión total, que frecuente desborda en una reacción casi de pánico.-

En el estado inicial, la dificultad de los padres raramente consiste en la ausencia de informaciones, pero, al contrario, en un exceso de informaciones acumuladas muy rápidamente.- Durante este periodo, ellos prueban otro intenso sentimiento: la rabia.- La rabia surge, cuando las propias expectativas vengan destruidas.- No me es entendido a conocer o encontrar una madre de niño Sordo, que no haya probado en una cierta cual medida, una rabia profunda.-

Una parte fundamental de esta rabia es directa contra el niño: “Porque, propio vos debes ser sordo; porque has desilusionado mis esperanzas de tener un niño normal, como todos los otros?”.-

Este particular tipo de cólera es raramente perceptiva a nivel consciente; viene mas frecuente transferida sobre el especialista, sobre el medico que ha diagnosticado muy tarde la sordera y sobre quien no ha sido capaz de curarla.-

En fin, la rabia viene interiorizada de los padres: este estado se manifiesta con un estado depresivo.-

A este punto, de solo, los padres se sienten “clavados” de la situación y disponen solo de las energías suficientes para sobrevivir.- “Todo aquello que lograba a hacer era de encerrarme en mi pieza; todas las veces que miraba a mi hijo, explotaba en lagrimas”.- Parece que la ausencia de energía, sea el resultado de la lucha sostenida para descomprimir la cólera, que esa misma una forma de energía; por consiguiente es necesaria una gran determinación para lograr a rechazar y mantenerla a nivel inconsciente.-

Otra fuente de rabia es el sentimiento de impotencia y de frustración.- Improvisamente como consecuencia del nacimiento de un niño Sordo, los padres han perdido el control de las propias existencias.- De ahora en pues otras personas, ortofonistas, audiólogos y audioprotesistas, modificaran radicalmente con sus decisiones la vida de los padres, sin que estos puedan ni menos controlar a pleno tales cambiamientos.- Los programas y los sueños, que los padres tenían en la mente deberían quizás ser abandonados y para de más prueban también la sensación terrible y fuente de desesperación, de no poder hacer nada para ayudar al niño.- La sensación de impotencia de parte de los padres es muy importante y lleva a un sentimiento casi de furor, que raramente se manifiesta abiertamente.-

Llegando a este punto, no es raro, que los padres sientan la necesidad de “contratar”.- Algunos declaran patéticamente: “Si solo pudiese darle mis oídos, lo haría con alegría”.-

El sentido de culpa es otro de los sentimientos predominados, especialmente en la madre, que ha tenido la responsabilidad de llevar en el embarazo el niño durante la gravidez.- Los `padres tienen una necesidad casi obsesiva de descubrir la “causa” y de estabilizar quien tiene la culpa de la minoridad del hijo.- Este es el estado que frecuente comienza el juego de las acusaciones: “Si no fuese estado así considerado en juventud, esto no seria sucedido”.- “Si fuese estada mas atenta durante la gravidez, esto no seria comprendido”.-

A veces los padres se bloquean muy fácilmente a este estado de la “búsqueda de la causa” y dedican mucho tiempo y energía para encontrar la respuesta a una pregunta, a la cual raramente se puede responder en modo definitivo.- Para de mas, también cuando la si encuentra, de extraño la respuesta resuelve los problemas emotivos de los padres.-

El sentido de culpa lleva a un ulterior resentimiento en los confrontamientos del niño; pues a un mas fuerte sentido de culpa por este resentimiento: “No deberías probar estos sentimientos”.-

Comencemos ahora a preguntarles si no sea cual cosa de equivocada en ellos, para llegar al punto de probar un tal resentimiento en los confrontamientos del hijo.-

Otra frecuente manifestación del sentido de culpa probado de los padres, es la hiperprotección del niño: “ahora que te es comprendida esta desgracia, no permitiró que te suceda nada otro”.- Bajo mi observación, descubro que la madre frecuente dedica toda la vida a hacer del propio hijo, el mejor niño Sordo del mundo.- Esta dedicación puede excluir por tanto otro, comprensión el padre, y puede resultar dañosa por los informes con todos los otros miembros de la familia.-

Los padres sufren también por la perdida del este sentido de invulnerabilidad.- Quizás esta sensación puede ser descripta mejor, como la perdida de la certeza, que el mundo sea un puesto seguro y que nada de mal se puede entender.- Nuestro sentido de invulnerabilidad, quizás ingenio, te permite de moverse libremente y de correr de los riesgos (como por ej.: aquello de tener un hijo) sin pensar demasiado a las consecuencias.-

Para los padres de un niño sordo, es como si la vida se fuese enderezada como una serpiente y le hubiese golpeado en plena cara; no podrán mas acostarse a la vida con la misma confianza que había antes de formarse padres de un niño Sordo.-  

EL RECHAZO  

Después del estado de desesperación activa, los padres pasan a través una fase de clausura defensiva o de rechazo.- Esta reacción es en realidad, un mecanismo de protección para reducir la extrema tensión reunida, durante el estado de admisión.-

El rechazo puede expresarse en varios modos.- Uno de estos, es la ilusión voluntaria de parte de los padres: “Me entendía de despertarme en plena alegría, porque, quizás era segura que ha sido una pesadilla.- Corría a la pieza de mi hijo y trataba de levantarlo llamando por nombre, pero, obviamente, no se lograba y así todo se comenzaba del principio”.- Este modo de ilusionarse, se manifiesta también en la búsqueda de una cura milagrosa, por ejemplo de reciente, los padres han repuesto grandes esperanzas en la acupuntura.- Muy frecuente, retoman una desesperada búsqueda de un diagnostico mas optimista y continúan a pedir una opinión después de la otra.-

Existe una diferencia mínima entre la madre eternamente “a caza” de un diagnostico optimista y ella que, por tanto aceptando responsablemente la realidad, busca una ulterior confirmación del diagnostico precedente.- La madre, a caza de esperanzas no escucha ni pero así, que le dicen: tenté a recepcionar y a recordar solo las consideraciones más optimistas.- La madre realista no rechaza la situación, es en grado de recepcionar todas las implicaciones.-

El rechazo se transforma frecuente en rabia, en las confrontaciones del médico, que visita al niño: “Como puedo decir, que mi hijo es Sordo?”.- Ellos solo dieron una ojeada al oído por pocos segundos.- Quizás si es equivocado”.- Esta critica es muy frecuente, tanto de hacer pensar, que seria aconsejable, que los médicos dedicasen un poco de tiempo al niño y a sus padres.- Por, no eliminando la sordera, ni  su rechazo, una actitud mas sensible de parte del medico, podría rendir mas fácil para los padres aceptar la sordera del hijo.-

El rechazo, puede también asumir una forma más sutil, como en el caso de los padres, que improvisamente se dedican alma y cuerpo a la junta de fondos y a la organización de cursos escolásticos.- En apariencia, parece que tales padres sean muy equilibrados, como si fuesen verdaderamente resucitados a aceptar la sordera del hijo.- En realidad, en vez, la participación a todas aquellas reuniones por la repartición de fondos y a aquellas comisiones organizativas, no es otro que un mecanismo adoptado para evitar de ocuparse directamente del niño, el cual permanece tristemente descuidado en casa.-

Así que distingue una madre activista, pero que rechaza la condición en cual se encuentra, de una madre activista pero sabida, es la situación del respectivo niño: el niño de la madre “positivamente” activa es bien cuidado y seguida, mientras el niño de la madre que “rechaza” es descuidada.- A veces los padres que “rechazan” reúnen a una división de los deberes: por ejemplo, el padre convierte socialmente activo, evitando en tal modo un implicado emotivo con el hijo, mientras la madre resta en casa para hacer frente a la situación sola.- Para el especialista, esta situación familiar es muy delicada de enfrentar, dado que es muy difícil acusar al padre, el cual por no ser implicado del problema en su casa, después  todo, se emplea mucho para ayudar a los niños sordos en general.-

El rechazo debe ser tratado sea de los padres, sea del especialista como un estado normal de la fase de la desesperación.- Es también, verdad que los padres pueden bloquearse en el estado del rechazo, tanto de no lograr a elaborar un eficaz programa rehabilitativo.- Los padres abandonaran este mecanismo de defensa, si se logra a convencerles con dulzura, que se puede afrontar constructivamente el problema de la sordera y que al fin, el hijo podrá ser un niño feliz y bien integrado.-  

LA PRESA DE CONCIENCIA  

El estado sucesivo es la toma de conciencia o aceptación.- En esta fase, el padre, en fin, afirma: “Mi niño es Sordo y será siempre Sordo, y si bien yo no pueda cambiar su minoración auditiva, puedo hacer mucho para ayudarlo a ser un humano responsable”.-

Este es un periodo de extrema tensión, porque los padres deben confrontarse de nuevo con la realidad.- Es el periodo, en cual frecuente el niño tiene una prótesis acústica a caja, muy visible y los padres comienzan a salir mas frecuente con él.- Creo que el metro mejora para valuar el grado de aceptación del niño Sordo, de parte de los padres, sea el informe con la prótesis acústica.- Los niños de padres, que son ahora en el estado de rechazo, generalmente lleva la prótesis escondida bajo la indumentaria, tienen continuos problemas de reparaciones y frecuente van a la escuela sin la prótesis.- Para la madre, la prótesis acústica del niño, es un símbolo muy elocuente de su sordera, y solo cuando habrá aceptado la sordera, el informe con la prótesis acústica podrá ser resuelta.- El medico que tenta de combatir, los síntomas de rechazo de los padres, insistiendo para que el niño vaya a la escuela con prótesis perfectamente funcionables es destinado a fallar.- Su atención, debería ser concentrada sobre el rechazo de la madre; cuando ella habrá reunido el estado de aceptación, los problemas resguardados la prótesis se resolverán como un milagro.-

Se nota entre los padres de niños Sordos, la necesidad de confesar públicamente la su condición, impulso muy símil a aquello de los alcohólicos, que en el curso de las reuniones de  los Alcohólicos Anónimos, declaran sus nombres, ante todo de confesar que son de los alcohólicos.- En el informe de consulta con el especialista, antes, pues quizás,  en las reuniones de grupos con otros padres, y en fin en situación de la vida de todos los días, los padres comienzan de poco a poco a hablar liberalmente y abiertamente de la sordera de su hijo, salen en un cierto sentido de la “clausura” y toman conciencia de la condición de padres de un niño Sordo.-  

LA ACCION CONSTRUCTIVA  

El estado final del proceso de desesperación, es la acción constructiva o adaptamiento.- En esta fase carga de ansias, pero también de energía, los padres reestructuran el sistema de vida y reexaminan la escala de valores.- Gran parte de este estado es altamente positivo.- Una madre lo ha descrito así: Ahora siento de tener un objetivo, siento que mis valores son mejorados de cuando habíamos tenido este niño.- Seria una desempleada provincial y perenne aburrida, que pasa el tiempo jugando a bridge o charlando con las amigas.- Ahora, sé que cosa es importante y mi vida tiene un objetivo.- No era jamás rendida cuenta, cuanta alegría, me podría dar este niño; cada vez que dice una palabra, me siento orgullosa y feliz; cada progreso reúno, es una conquista que llena toda de alegría”.-

Otra madre ha declarado: “Ser la madre de un niño no normal es una experiencia plena de dolores, disgustos y sacrificios, pero es también una experiencia rica de alegría, sensibilidad y amor”.-

He escuchado y seguidas afirmaciones como éstas, así frecuente, que no pruebo mas alguna pena por los padres de niños Sordos, aprender a no probar mas cualquier pena es el nacimiento de la autopreparación del counselor para afrontar a las varias desesperaciones de los padres.- He llegado a la conclusión, que el niño ofrece a los padres una oportunidad muy rara de madurar, no obstante así costos muchos dolores y fatigas.-

Para muchos padres, adiestrar un hijo Sordo, ha llevado a un cambio fundamental de los valores y de un enriquecimiento de la vida.-

Los estados de shock y de admisión, son relativamente de breve duración y raramente se prolongan mas de cualquier semana.- El estado de rechazo, puede estar presente en todos (en los estados sucesivos, vienen llamados “esperanzas”), pero no interfiere necesariamente con la acción constructiva.- Los estados de presa de conciencia y acción constructiva duran la entera vida y cambian constantemente a través estas fases cada vez que son construidas de abandonar determinadas habitudes; por ejemplo, cuando deben cambiar la escuela, o bien el método educativo porque dan escasos resultados, o cuando se verifica un empeoramiento en la audición del niño.- Todas estas experiencias pueden hacer descartar una reacción de crisis; todavía raramente esta reacción es así profunda o así grave aquella probada en el momento de la primera diagnosis.-  

LAS EXPECTATIVAS DE LOS PADRES  

Cuando el niño es muy pequeño, los padres recurren al especialista, cargados de esperanzas, muchas de las cuales verán desilusionados, no tanto por culpa del especialista.-

El especialista, debe conocer estas expectativas y prepararse a afrontar la cólera de los padres, ya que muy frecuente, la ira causada de la desilusión será transferida sobre de él.-

La expectativa mas importante, que la mayor parte de los padres, viene desilusionada es aquella de tener un niño “normal” y, por cuanto, sea obvio, esta viene frecuente transcurrido sea de los padres, igual sea del especialista.- La mayor parte de la gente afronta el nacimiento de un hijo, dando por descontado que el niño será normal, naturalmente hermoso y con buenas probabilidades de hacer el Presidente de los Estados Unidos.- No obstante pueda ejercer una cierta ansias durante la gravidez, raramente si la admite o si no habla.- Cuando los padres vengan a conocer de la sordera, sienten profanados la invulnerabilidad y reaccionan de antes con el estupor, luego con la rabia directa hacia el niño.-

La segunda expectativa desilusionada, considera el especialista pues si toma cura de ellos curando el oído dañado del hijo, o bien si no asume la completa responsabilidad de su educación.- Muchas esperanzas resguardan también la prótesis acústica.- Los padres tienden a paragonar a los anteojos: “Las personas que tienen problemas de vista, llevan los anteojos para ver normalmente; ahora, porque jamás un niño con un problema de audición, no puede oír normalmente llevando una prótesis acústica?”.-

Esta esperanza perdura, no obstante todos los advenimientos del audiologo y lleva al síndrome de desilusión-rabia.- Este es una ulterior explicación  del porque los padres mandan con tanta dificultad al niño a la escuela muñido de prótesis acústicas bien funcionables.- Frecuente los padres confesaron de haber odiado intensamente a las prótesis acústicas,  al inicio, porque no consentían al niño de oír bien y por de mas rendían, manifiesta su sordera.-

La expectativa desilusionada mas profunda, es quizás mas fatal, considera así que los padres si atienden de si mismos y del niño.- Esta expectativa prevé que derrotaran la sordera con absoluta desenvoltura y elegancia, sin mas desesperarse ( o al menos no por mucho tiempo) o arrabiarse.-

Ellos quieren que toda la familia funcione como una escuadra, en cual reina el amor y la cooperación, donde cada uno se emplea de adiestrar un “súper” niño Sordo.- Naturalmente, son convencidos que el niño hablara bien y formara una persona extraordinaria como, por ejemplo, el primer astronauta Sordo.- Hasta ahora he visto muchas personas maravillosas luchar con los problemas de la condición humana, el que significa propio desesperarse, arrabiarse, cometer errores, tentar en la tentación de lograr a hacer todo en el mejor de los modos para el hijo Sordo.-

Es esencial, de un punto de vista psicoclinico, analizar junto a los padres todas estas esperanzas, porque son destinados a quedar desilusionados, dado que el niño ha nacido Sordo.- El niño no podrá sentir “normalmente” y el maestro no podrá asumir todas las responsabilidades de educarlo (también si algunos tratan de hacerlo); las prótesis acústicas no podrán curar la sordera, ni probablemente el niño podrá superar del todo su handicap.-

Las expectativas desilusionadas llevan de un estado de rabia, seguida del rechazo y en fin de la desesperación.- Cuando la madre, la cual si espera que su niño Sordo hablara como todos los oyentes, se rinde cuenta que en vez no hablara muy bien, es de nuevo presa de la rabia.- Esta ira renovada golpea al ortofonista o a la escuela, tal vez se retorce también contra la misma madre y en fin se desahoga sobre el niño.-

Frecuente, la madre rechaza al inicio el programa de reeducación y reprende una expedición de “caza” a la búsqueda del maestro o de la mejor cura.-

Al fin, el niño mismo siente el rechazo y se rinde cuenta en cual modo de ser la causa de la desesperación de la madre.-

La expectativa limita la objetividad.- La madre si espera que su niño hable y tiende por así a considerarlo solo en términos de cuanto bien o mal hable, sin notar, ni admitir los otros aspectos de su desarrollo.-

Cuando se discuten las expectativas de los padres sobre posibilidades de progreso del hijo, es importante que el medico no indique a los frecuentes inevitables limites rehabilitativos; pienso que esto seria otro tanto dañino de las eventuales grandes, pero no realisticas esperanzas de los padres.-

El objetivo del medico que vale también para el psicólogo, debe mas tanto ser aquello de ayudar a los padres de meter de parte las propias expectativas y de aprender de afrontar día por día, los problemas y aquellos del hijo.- Dato que es muy difícil reunir esta meta, los especialistas deberán antes de todo analizar las propias expectativas de felicidad en la vida y pues el modo de operar antes de ocuparse de padres y niños.- Solo cuando, el especialista habrá aprendido de aceptar antes si mismo y en seguido los padres, formaran un solo modelo de comportamiento ayudándolo y aprender la filosofía de “una cosa por vez, día después día”.- Es fundamental que los padres acepten esta filosofía: “solo así todo ira hacia el gusto sea con la familia que con el niño”  

COUNSELING PARENTS OF HEARING-IMPAIRED CHILDREN DI DAVID LUTERMAN
Página:  193 páginas
Casa Editora: Little Brown and Company (1979)