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Opinión de Matías Gilardenghi sobre la polémica Davis/López Ríos Atrás
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Estimados Sres. del Sitio de Sordos:
Me gustaría pedirles que me publiquen el texto a continuación:
Me llamo Matías Gilardenghi y soy sordo profundo de nacimiento.

He leído con suma atención todas las opiniones de diferentes sordos, de
Ernesto C. Davis y del Sr. Lopéz Ríos con respecto a la educación del niño sordo.
Me impresionó mucho uno de los mensajes intercambiados, con la que estoy
totalmente de acuerdo. Es el de la Sra. Adriana Nervi, que me parece muy elogiable y criterioso. Porque ella no agrede ni hiere a ninguna de las dos partes involucradas, tanto el Sr. Davis como el Sr. Lopéz Ríos.
Al contrario, Adriana Nervi se muestra sumamente comprensiva con las dos
posturas teniendo muy en cuenta que los dos son padres de chicos sordos, lo que implica el tener la inquietud de cómo dar la mejor educación a sus hijos y de estimularlos a dar lo mejor de sí mismos en búsqueda del progreso personal.
Ahora pasaré a detallar mi punto de vista:

Creo, sinceramente, que el sordo pertenece a los padres por una razón
simple: la familia es la unidad primaria de la sociedad y la base fundamental para que el sordo pueda crecer como individuo tanto en lo personal y lo espiritual. Recién después de este pilar supremo están los parientes, amigos, compañeros y la comunidad en general.
Ahora cabe preguntarnos... ¿cuál es el secreto para que un chico sordo sea
una persona capaz y preparada en el futuro?. Yo opino que tienen que darse varias cosas: primero, que la familia esté muy UNIDA, es decir, que haya una
relación basada en el amor y respeto entre todos los integrantes, que los padres sean CONSCIENTES de la sordera del chico y estén DISPUESTOS para ser asesorados por profesionales calificados para educar al hijo. También tiene mucha influencia el entorno del chico sordo ya que hay que rodearlo de buenos maestros, reeducadoras, buenos compañeros y amigos que no tengan prejuicios.
Creo que lo mejor para el chico sordo es la educación oralizada. Porque
tenemos que ver cómo es la realidad por más que nos duela y no la querramos aceptar tal como es. Somos nada más que el 1% de la población argentina. Por eso, si nos dedicamos exclusivamente a la enseñanza del lenguaje de señas sólo nos comunicaremos entre todos nosotros dejando de lado al 99% de la gente y que nos llevaría a un aislamiento total. Ni tampoco podemos pretender que este 99% aprenda el lenguaje de señas a la fuerza. De esta forma, nos queda la vía oral como único medio para hacernos entender por el resto de la sociedad.
Eso no quiere decir que no acepte la enseñanza bilingue, la de señas y
oralizada, porque según comentarios que he leído, este método ayudaría a un mejor aprendizaje por darse la lengua de señas en forma fluida y natural y que puede conducir a resultados beneficiosos. Habría que experimentarlo para ver si es lo aconsejable para todos y evaluar los resultados que arroje este estudio.
Estoy de acuerdo con el uso de intérpretes de señas para las universidades y
colegios. Porque el sordo, desgraciadamente, cuenta con una gran dificultad para el seguimiento de la clase y que muchas veces el docente no se da cuenta de su problema.
Con respecto a la interacción del sordo con los oyentes, mi opinión es que
todo depende de la ACTITUD. Tanto por parte del sordo como por el oyente. Porque si el sordo tiene una opinión desfavorable sobre el oyente y viceversa, puedo decir que no habrá una buena comunicación entre los dos. El sordo no tiene que pensar de entrada que el oyente lo va a someter ya que de esta forma se encierra en sí mismo. Ni tampoco debe asumir que todos los oyentes son malos, patéticos e ignorantes. No es así. La sociedad no se divide entre sordos buenos y oyentes malos. Es así: todos, los sordos y los oyentes, podemos estar del lado de los buenos y los malos. Es la ACTITUD que uno asume ante la vida y elige la forma de ser y de comportarse como tal.
Reconozco que hay discriminación por parte de los oyentes. Pero eso no tiene
que ser justificativo para que el sordo sea un tipo resentido y con bronca con la sociedad. NO ME PARECE ASI. Tenemos que ser positivos y valorar todo lo que Dios nos dio y ofrecer nuestro corazón y buenos sentimientos hacia los demás y no tratar de devolver mal por mal.
Esto lo tengo aprendido,lo de la convivencia armoniosa entre el sordo y el oyente, por estar día a día con mi esposa oyente, familia, amigos, compañeros de trabajo y la gente que uno se encuentra por el camino de la vida.

Muchas gracias y un abrazo fuerte a todos.

Matías Gilardenghi.