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Reflexiones de Adriana Nervi
(Referidas a la polémica Davis/López Ríos)
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He leído con suma atención las innumerables y variadas respuestas frente a la "polémica" basada en el tema E.Davis y López Ríos, y debo confesar que me sorprendió y me agradó que éste fuera el disparador de tantas opiniones emitidas tanto por personas sordas como por padres y profesionales.
Tal como lo dice Palladino, siempre es bueno un debate que promueva, aunque haya opiniones tan distintas, la libre expresión del pensamiento y de las convicciones de cada uno. Para algo sirve la democracia y el intento por lograr una convivencia pacífica, respetuosa de las ideas del otro.
Quiero permitirme volcar en estas páginas algunas de mis experiencias que me han servido mucho como patrones para guiarme en mi postura, que creo que puede interesarles a Uds, tanto a los padres, a los sordos, a los docentes, profesionales, y a los que les interesen...
Una de mis experiencias más valiosas fue en uno de los tantos viajes que he realizado a los Estados Unidos, siempre aprovechando la oportunidad para conocer más sobre la educación del sordo en ese país, más allá de recorrer instituciones educativas o de asistir a Congresos. Siempre me gustó charlar con gente, conocer sus experiencias como personas sordas.
Y en una de esos viajes conocí un viejo director, jubilado y sordo, de uno de los famosos Institutos dentro de la Universidad de la Gallaudet.
Recuerdo que ambos nos podíamos comunicar de una manera muy precaria, él conocía muy poco el español, yo andaba  floja con mi inglés, su lengua de señas era indescriptible para mí, y sin embargo pudimos comunicarnos y charlar horas, logrando una relación entrañable. De esas horas inolvidables, hace más de 10 años ya,
siempre recuerdo dos cosas que él me dijo, con toda su vasta experiencia, riquísima por cierto,: que después de tantas décadas de enseñanza a las personas sordas, él había entendido que a cada sordo había que darle todas las oportunidades posibles en la vida: la lengua de señas, la lengua oral, la lecto-escritura, el método auditivo, el implante coclear,y todo aquello que pùdiera surgir más adelante porque seguramente en el futuro el sordo elegiría lo que mejor le pareciera para manejarse en el mundo.Y lo más importante, era que había que trabajar con seriedad y profesionalismo. Esto me quedó muy grabado y entendí que yo, como docente y como persona sorda debia hacer lo mismo, así como también acompañar a los padres en sus decisiones, aún si fracasaran o no.
 La segunda observación que también  tengo muy grabado en mi memoria, fue cuando me dijo que si él retrocediera muchos años atrás y volviera a su juventud, no dudaría ni un minuto en ejercer la docencia en algún país de Latinoamérica "donde hay tanto que hacer y por lo tanto, es más apasionante y desafiante" en vez de quedarse en su país "donde ya estaba todo hecho y armado". Creo que estas dos reflexiones me marcaron para toda la vida, tanto como persona como profesional. Esto me dió aliento para seguir adelante y reafirmar mi autoestima ya que por esos momentos estaba confundida.
Otra de las experiencias que me sirvieron fue cuando fui a una Universidad de Miami para conocerla y me derivaron a un Centro de Servicios para Personas con discapacidad, en el cual me preguntaron qué tipo de servicio necesitaba para poder asistir a las clases, según las necesidades que tenía: podía tomar una intérprete de LSA así como un oral, o un "anotador de apuntes" durante las clases, o videos grabados de las clases con subtitulados. Esto me dio la pauta de que no había o un servicio u otro, sino un abanico de alternativas para que yo eligiera la más conveniente. Esto es lo que yo aspiro en mi país. Nada de antagonismos, nada de blancos o negros, todo vale en la vida..hay de todo bajo el sol y debemos aprovecharlo.- ¿Podremos hacerlo alguna vez?..todo depende de la ACTITUD tal como lo menciona perfectamente Martilenghi y de terminar con las diferencias absurdas que no llevan a nada.
Los saludo atentamente
ADRIANA NERVI