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“Esta es mi historia de vida:
Soy
hipoacúsico profundo.
Tengo 30 años, los que cumplí el 6
de febrero de 2004. Desde los tres
años hasta los doce años pude
perfeccionar lentamente y con
mucha paciencia el habla oral, lo
que es sumamente díficil y a veces
cansador, junto con varias
fonoaudiólogas a las que recuerdo
con mucho cariño por su espíritu
generoso y sensible. También,
gracias al apoyo constante de mi
familia especialmente a mis papás,
mis abuelos maternos y paternos,
mis amigos y compañeros, los
profesores y maestros pude
sobrellevar mis dificultades y
limitaciones que para nada
constituyeron serios obstáculos y
que me permitieron progresar en el
arduo camino de la vida. Me acuerdo
conmovido de la acción muy noble
que tuvo mi abuelo materno Carlos
por mí y por mi hermano. El se
dedicó a darnos a los dos la
herramienta invalorable de la
educación a través de la enseñanza
de la lectura y escritura e insistió
mucho con que fuéramos a una
escuela primaria de oyentes para
adaptarnos más rápido a la
comunidad.
Lamentablemente no tuvimos la
suerte de tenerlo mucho tiempo con
nosotros ya que falleció a causa del
cáncer cuando yo tenía 7 años y
Sebastián, 5 años. El vacío que dejó
mi abuelo Carlos fue cubierto con
mucho cariño, respeto y dignidad
por mis papás y mis otros abuelos
Magdalena, Alberto y Vigina, a los
que quiero mucho.
Es así que yo directamente tuve
toda mi preparación escolar en
colegios normales. La primaria la
hice en la escuela Naciones Unidas
en Martínez en la cual tuve el honor
y la alegría de terminar como
abanderado y ser partícipe de un
lindo grupo de muchachos y
muchachas a los que los tengo en
el corazón.
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La secundaria la cursé en
Santa Isabel en San Isidro. Esta fue una
etapa que marcó cambios a nivel físico y madurativo que fueron
algo
díficiles de asimilar ya que me hice un poco más cerrado e
introvertido
y que quizá extrañaba el lindo grupo de la primaria en los dos
primeros
años. No obstante, a partir de tercer año, conocí buenos amigos
con
los que todavía me sigo relacionando.
Una vez finalizada la secundaria, empecé la carrera de Contador
Público en la Universidad de Belgrano a los 18 años en el año
1992.
En primer año de la carrera, mis compañeros me reconocieron como
mejor compañero y me integraron en el grupo donde me sentí muy a
gusto participando en partidos de fútbol, asados, fiestas y
conversaciones sinceras y frontales de amigos. Después de
recibirme
en el año 1996, entré a trabajar en un estudio contable y, al
mismo
tiempo, me anoté para estudiar la licenciatura de Economía también
en
la Universidad de Belgrano.
En el año 1998 llegó uno de
los mejores momentos de mi vida cuando
tuve la alegría de aparecer en el diario La Nación, en el cual me
realizaron una entrevista por ser un estudiante sordo que cursaba
dos
carreras universitarias y como consecuencia de esta nota me
llamaron
de distintas revistas de actualidad y programas de televisión de
cable
(un panel conducido por el periodista Romano y con participación
de
chicos de la primaria) y de un magazine de Marcela Tinayre de Canal
7.
En todas las notas que tuve en los medios periodísticos, busqué
transmitir a los espectadores un panorama claro sobre todas las
dificultades que tenemos los discapacitados auditivos en el acceso
a la
educación y de las actitudes de la sociedad con relación a ellos,
desprendiéndome de toda intención de figurar como el “mejor”
y
tratando de pensar en el beneficio común de los sordos.
En el año 2001 conocí a una
chica oyente, Natalia, a través de un
compañero de trabajo primo de ella. Novié con Nati durante diez
meses, casándome con ella a principios del 2002. Realmente tengo
que decir que nuestro casamiento fue el momento más feliz de mi
vida,
una emoción incomparable. Tenemos juntos un lindo proyecto de
familia en la que esperamos, Dios mediante, tener muchos hijos.
Finalmente, me recibí de
Licenciado en Economía a finales del año
2003 después de entregar la tesis. Actualmente tengo planes de
hacer
estudios de posgrado, ahora sobre Periodismo Económico y para el
futuro una Maestría en Economía en la Universidad de Buenos
Aires.
Estoy firmemente convencido que todos los sordos, si nos unimos y
nos proponemos hacerlo con visión de futuro, podremos dar vuelta
la
tendencia de que muy pocos discapacitados auditivos llegan a
completar una preparación universitaria y terciaria. Para ello
hacen falta
instituciones que tengan como objetivo impulsar la educación y
preparación de la gente sorda en todos sus niveles educativos
junto
con grupos interdisciplinarios de profesionales capacitados en la
educación, de conseguirles trabajo en el sector público y
privado, de
apoyarlos a muerte en la integración ardua a la sociedad y que
defiendan, sobre todo, sus derechos.
Creo, sinceramente, que para
integrarse fácilmente a la comunidad uno
tiene que ser buena persona ya que de esa forma es aceptado tal
como es sin ser discriminado o rechazado. Aunque también depende
de la actitud de los otros de ser tolerantes, solidarios y
comprensivos
con nuestra discapacidad.
De todas formas, me gustaría
estar en contacto con todos los que se
interesen en hablar conmigo, sean sordos u oyentes, que con mucho
gusto los recibiré.
Mis mails son matiasgilardenghi@hotmail.com
y matias_gilardenghi@yahoo.com
Un
fuerte abrazo para todos.” |