Introducción
La audición es la vía habitual para adquirir el lenguaje, uno de los más importantes
atributos humanos. El lenguaje permite a los seres humanos la comunicación a distancia y
a través del tiempo, y ha tenido una participación decisiva en el desarrollo de la
sociedad y sus numerosas culturas. El lenguaje es la principal vía por la que los niños
aprenden lo que no es inmediatamente evidente, y desempeña un papel central en el
pensamiento y el conocimiento. Como el habla es el medio de comunicación fundamental en
todas las familias -excepto aquellas en que los padres son sordos-, la sordera es un
impedimento severo cuyos efectos transcienden ampliamente la imposibilidad de hablar. El
diagnóstico precoz y la rehabilitación adecuada previenen la consecuencia más
importante de la hipoacusia infantil: crecer sin un lenguaje.
Definiciones, clasificación y gravedad
La hipoacusia se define como la disminución de la percepción auditiva. La tabla 1 resume
la clasificación de las hipoacusias de acuerdo con su intensidad, las causas habituales,
sus consecuencias y adelanta un esquema de orientación dependiendo de la gravedad del
problema.
En la hipoacusia leve sólo surgen problemas de audición con voz baja y ambiente ruidoso.
En las moderadas se aprecian dificultades con la voz normal; existen problemas en la
adquisición del lenguaje y en la producción de sonidos. En las severas sólo se oye
cuando se grita o se usa amplificación. No se desarrolla lenguaje sin ayuda. En las
profundas la comprensión es prácticamente nula, incluso con amplificación. No se
produce un desarrollo espontáneo del lenguaje.
En la hipoacusia de transmisión existe una deficiencia de la transformación de energía
en forma de ondas sonoras a ondas hidráulicas en el oído interno, que impide que el
sonido llegue a estimular correctamente las células sensoriales de órgano de Corti por
lesiones localizadas en el oído externo o medio. Las malformaciones severas del oído
externo y del oído medio, tales como la ausencia de conducto auditivo externo y membrana
timpánica y la fusión de los huesecillos, si la cóclea es normal, provoca una perdida
auditiva de 60 dB como máximo, suficientemente grave para comprometer la adquisición del
lenguaje, pero susceptible de amplificación.
En la hipoacusia neurosensorial existe una inadecuada transformación de las ondas
hidráulicas en el oído medio en actividad nerviosa por lesiones en las células ciliadas
o en las vías auditivas. Existe también la sordera cortical y los trastornos de
percepción del lenguaje que trascienden estos últimos del objetivo de esta unidad
didáctica. Por lo dicho anteriormente, cualquier sordera superior a 60 dB indica una
pérdida neurosensorial pura o mixta.
Por último hay hipoacusias mixtas que participan de ambos mecanismos. Las principales
causas de sordera infantil severa y profunda son las genéticas -al menos el 50% de todos
los casos-, adquiridas y malformativas, tal y como se resume en la tabla 2. Atendiendo al
momento de producirse la pérdida auditiva, las hipoacusias se clasifican en prelinguales,
en las que la lesión se produjo con anterioridad a la adquisición del lenguaje (0-2
años), perilinguales, cuando sucedió durante la etapa de adquisición del lenguaje (2-5
años) y poslinguales cuando la pérdida auditiva es posterior a la estructuración del
mismo. Naturalmente, cuanto más precoz sea la pérdida, tanto más grave.
TABLA 1. Resumen de la clasificación de las hipoacusias en
función del umbral auditivo medio del mejor oído (5002.000 Hz ANSI)* de acuerdo con su
intensidad, las causas habituales, sus consecuencias y esquema de orientación dependiendo
de la gravedad del problema
Umbral
(dB) |
Descripción |
Causas habituales |
Lo que se puede oír sin amplifiación |
Grado de minusvalía (si no se trata antes de
cumplir un año |
Necesidades probables |
| 0-15 |
Límites normales |
|
Todos los sonidos del habla |
Ninguno |
Ninguna |
| 16-25 |
Ligera hipoacusia |
Otitis serosa, perforación, membrana
monomérica, pérdida neurosensorial, tímpanosclerosis |
Las vocales se oyen con claridad; pueden perderse
las vocales sordas |
Posiblemente, disfunción auditiva leve o
transitoria. Dificultad para percibir algunos sonidos del habla |
Enseñanza especial
Logoterapia
Asiento preferente
Cirugía apropiada |
| 26-40 |
Leve hipoacusia |
Otitis serosa, perforación, membrana
monomérica, pérdida neurosensorial, tímpanosclerosis |
Sólo algunos sonidos del habla, los más sonoros |
Dificultades para el aprendizaje
Leve retraso del lenguaje Leves problemas con el habla
Falta de atención |
Audífono Lectura de labios
Enseñanzas especiales
Logoterapia
Cirugía apropiada |
| 41-65 |
Sordera moderada |
Otitis crónica, anomalía del oído medio,
pérdida neurosensorial |
Pierde casi todos los sonidos del habla en una
conversación normal |
Problemas con el habla
Retraso del lenguaje
Disfunción del aprendizaje
Falta de atención |
Las anteriores y además colocar al niño en un
sitio especial en clase |
| 66-95 |
Sordera grave |
Pérdida neurosensorial o mixta, producida por
pérdida neurosensorial más enfermedad del oído medio |
No oye las conversaciones normales |
Problemas con el habla
Retraso del lenguaje
Disfunción del aprendizaje
Falta de atención |
Las anteriores y además colocar al niño en un
sitio especial en clase |
| + 96 |
Sordera profunda |
Pérdida neurosensorial o mixta |
No oye el habla ni otros sonidos |
Problemas con el habla
Retraso del lenguaje
Disfunción del aprendizaje
Falta de atención |
Las anteriores; probablemente deba acudir a
clases especiales; Implante coclear
|
*Adaptada de Northern JL, Downs MP. Hearing in children,
3º edición. Baltimore: William & Wilkins, Baltimore, 1984. ANSI: American National
Standards Institute
TABLA 2. Principales causas de sordera infantil
Genéticas
Autosómicas recesivas (por ejemplo, hipoacusia profunda aislada, pérdida de tonos
altos aislada, síndrome de LangeJerervellNielsen, síndrome de Pendred, síndrome de
Usher)
Autosómicas dominantes (por ejemplo, hipoacusia profunda aislada, síndrome de
Waardenbrug, síndrome de Treacher Collins, síndrome de Alport)
Recesivas ligadas al cromosoma X (por ejemplo, hipoacusia profunda asociada con
daltonismo, síndrome tipo Alport)
Mitocondriales (por ejemplo, síndrome de KearnsSayre)
Adquiridas
Infecciones
Congénitas: toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus, herpes simple, sífilis
Meningitis bacteriana
Paperas
Mastoiditis
Hiperbilirrubinemia
Complicaciones de la prematuridad
Ototoxicidad
Antibióticos : kanamicina, neomicina, estreptomicina, gentamicina, vancomicina,
otros
aminoglucósidos Furosemida, cisplatino, etc.
Traumatismo de cráneo: rotura timpánica, luxación de los huesecillos, fractura
del temporal Trauma acústico
Malformativas
Microsomía hemifacial, síndrome de Goldenhar, síndrome de TreacherCollins,
microotía, malformación de Mondini
Frecuencia
La prevalencia de la hipoacusia en el recién nacido y el lactante se estima en 1,5-6,0
casos por 1.000 nacidos vivos -según se trate de severa o de cualquier grado-. En la edad
escolar la prevalencia de hipoacusia de más de 45 dB es de 3: 1.000 y de cualquier grado
hasta de
13: 1.000. Un estudio realizado en la Comunidad Europea con el criterio de 50 dB a los 8
años arroja un resultado de 0,74-1,85: 1.000. En niños que sufren determinados factores
de riesgo, la incidencia puede elevarse hasta un 4% para hipoacusias severas y del 9% si
se suman las leves
y las unilaterales.
La otitis media serosa es extraordinariamente prevalente en la edad pediátrica. Rara vez
produce por sí sola una pérdida superior a 20 o 30 dB. Su repercusión sobre el
desarrollo del lenguaje es materia de discusión. La clave del manejo de los pacientes con
otopatía serosa persistente es la determinación de su pérdida auditiva y la vigilancia
del desarrollo del lenguaje. El enfoque debe ser esencialmente conservador, aunque
detallarlo queda fuera del objetivo de esta unidad didáctica.
Pruebas de detección
El desarrollo motor temprano, las primeras adquisiciones psicosociales e incluso el
lenguaje expresivo hasta los 8 meses pueden ser normales en niños hipoacúsicos. La
valoración subjetiva de la audición es, por ello, difícil y poco sensible como método
de cribado durante los primeros meses de vida.
Los niños mayores de 4-5 años -ocasionalmente a partir de 3-, con desarrollo intelectual
normal, pueden ser sometidos a audiometrías convencionales. En los centros de salud puede
realizarse con un audiómetro de vía aérea en el recinto más silencioso posible. Se
aconsejan las frecuencias 500, 2.000, 1.000 y 4.000 Hz, en ese orden, por si el niño se
cansa, en ambos oídos por separado. Se van ofreciendo intensidades cada vez más altas
hasta que oye, y después se van bajando hasta que deja de hacerlo. Se registra la última
intensidad que fue capaz de oír. Se considera que pasa el test si percibe al menos 20 dB
en todas las frecuencias, excepto en 500 Hz, en que se tolera hasta 30 dB, debido a que el
ruido ambiental interfiere más en dicha frecuencia.
De las pruebas objetivas de audición -electrofisiológicas-, dos son las consideradas
más útiles: los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral (PEATC) -en inglés
BERA: Brainsteim Electric Response Audiometry- y las emisiones otoacústicas (EOA).
Los primeros tienen una sensibilidad del 97-100% y una especificidad del 8696%, y evalúan
la actividad de la vía auditiva, desde el nervio auditivo en su extremo distal hasta el
mesencéfalo. Un estímulo auditivo de duración breve -chasquidos o tonos- produce la
activación de la vía y genera unos potenciales detectables a través de electrodos
situados en el cuero cabelludo, similares a los utilizados en electroencefalografía.
Gráficamente, aparecen como una multionda a la que en ocasiones se añaden otras dos,
cuyo origen se atribuye a diferentes zonas de la vía auditiva, del VIII par y del tronco
cerebral. La primera onda corresponderá al potencial de acción del nervio auditivo. La
onda más constante es la denominada V, que es la que se utiliza en audiometría objetiva.
Son unas respuestas muy fiables y estables, y no se modifican con la sedación.
Las EOA se correlacionan con los PEATC en un 91%, con una sensibilidad del 95% y una
especificidad del 85% frente a los PEATC. Consisten en energía acústica producida en el
caracol y registrada en el conducto auditivo externo. En otras palabras, son energía
vibratoria generada en el caracol que se desplaza a través de las estructuras del oído
medio para ser transducida como sonido en la membrana timpánica: es el trayecto invertido
de la conducción sonora normal. Se cree que provienen de la actividad de las células
ciliadas externas. Las más útiles para cribado neonatal son las provocadas o evocadas
(EOAE), es decir obtenidas tras un estímulo. Éstas se clasifican dependiendo de la clase
de estímulo necesario, siendo las de uso generalizado para cribado las evocadas
transitorias (EOAET -TEOAE en la literatura anglosajona-).
En teoría no detectarían las alteraciones postcocleares. Dichas patologías son poco
frecuentes, y además alrededor del 50% de los individuos con patología retrococlear no
presentan EOAET, posiblemente por disfunción de la vía nerviosa eferente, alteración
del riego coclear o ambos. Sin embargo hay que tener en cuenta que individuos con
hipoacusia grave por disfunciones del sistema nervioso central o traumatismo
craneoencefálico pueden presentar EOAET comparables con las de individuos normales.
Tanto los PEATC como las EOAET se ven influenciadas por factores del oído externo y medio
y no sólo de la cóclea y la vía auditiva.
Las EOAET precisan de la inserción de una sonda en el conducto auditivo externo con un
estimulador y un micrófono y un sistema informático de recepción, interpretación y
expresión gráfica. Tanto para ellas como para los PEATC, existen equipos
comercializados.
Las EOAET constituyen una prueba mucho más rápida, sencilla y económica, por lo que
serían más adecuadas para el cribado universal y el de los grupos de riesgo,
realizándose los PEATC al grupo de niños más reducido que no pasara las EOAET. La
timpanometría o impedanciometría evalúa las propiedades mecánicas de la membrana
timpánica y el oído medio. Es el método más sensible para detectar derrames o
malformaciones del oído medio e investigar la permeabilidad de los tubos de
timpanostomía. El aumento de la impedancia -rigidez- de la membrana timpánica -curva
plana o aplanada- puede ser causado por retracción del tímpano por oclusión de la
trompa de Eustaquio, fibrosis de la membrana timpánica, anquilosis de los huesecillos o
presencia de líquido -seroso o purulento- en el oído medio. La disminución de la
impedancia -curva más amplia de lo normal- puede deberse al adelgazamiento del tímpano o
luxación de los huesecillos. La imposibilidad de obtener una timpanometría -si el
espéculo flexible está bien adaptado al conducto auditivo externo- indica que hay una
comunicación entre el oído medio y el externo con la trompa de Eustaquio permeable, tal
como una perforación timpánica o un tubo de timpanostomía permeable. La timpanometría
también informa del volumen del conducto auditivo externo -detectando perforaciones con
trompa de Eustaquio cerrada- y de la presión en el oído medio -útil para detectar
disfunción de la trompa.
La timpanometría no constituye una prueba de audición fiable ya que un oído medio
normal no excluye hipoacusia. El reflejo del músculo del estribo -que bloquea la
movilidad de la membrana timpánica- se produce 70-90 dB por encima del umbral de
audición y sólo confirma la audición; no es un método cuantitativo fiable.
Población diana
Nuevas evidencias en los años noventa demuestran que la sordera durante los seis primeros
meses de vida interfiere con el desarrollo normal del habla y el lenguaje oral. Por ello
los niños sordos deberían identificarse idealmente antes de los 3 meses de edad y la
intervención comenzar antes de los 6 meses, lo que es fundamental para iniciar el apoyo
que permita prevenir las secuelas del déficit auditivo. Sin embargo, la edad promedio del
diagnóstico de la sordera congénita son los 2-2,5 años.
Un programa de detección selectivo por grupos de riesgo puede parecer muy rentable, ya
que puede detectar hasta un 66% de todos los recién nacidos con sordera moderada o
profunda actuando sobre un 5% del total. Sin embargo, el porcentaje de los detectados
según varios estudios, puede ser inferior al 50%.
Las dificultades técnicas y logísticas han disminuido con el advenimiento de las OEAET.
En este momento son legión los expertos que postulan el cribado universal de todos los
recién nacidos, y ya se han comunicado experiencias masivas con resultados muy
satisfactorios y costes asumibles. Un grupo del Reino Unido ha cifrado el coste en unas
2.000 pts. por niño sometido al cribado, lo que con una prevalencia de 2/ 1.000 sorderas
bilaterales de moderada a grave, cada niño con sordera moderadaprofunda detectado
costaría cerca de 1.000.000 de pts. Este coste es similar al registrado por diagnóstico
ciñéndose a los grupos de riesgo, y un programa de detección precoz de este tipo
permitiría incrementar la eficacia de la intervención.
En cualquier caso, un programa de detección universal debe ir precedido de un estudio de
los siguientes elementos antes de llevarse a cabo: cálculo de costes, dotación de
personal y equipo necesarios, previsión de flujo de pacientes que no pasen los diferentes
escalones del cribado, repesca de los que por alguna razón no pasen el cribado -a través
del registro de nacimientos, por ejemplo- y, lo que es más importante, asegurarse de que
los niños con sordera detectados al final del proceso reciban pronta y adecuada
asistencia.
En 1993 los NIH (National Institutes of Health de Estados Unidos) se han pronunciado a
favor del cribado universal. En fecha reciente (1994) se pronunció en este sentido el
Joint Committe of Infant Hearing, prestigioso organismo norteamericano formado por la
Asociación Americana de Habla Lenguaje y Audición, la Academia Americana de ORL y
Cirugía de Cabeza y Cuello, la Academia Americana de Audiología, la Academia Americana
de Pediatría y los directores de los Programas de Audición y Lenguaje de las Agencias
Estatales de Salud y Bienestar de Estados Unidos. Las recomendaciones vigentes del PAPPS
(1994) no incluyen el cribado universal, aunque la situación está siendo debatida.
El objetivo a medio plazo es el cribado universal de los recién nacidos con un método
objetivo. Al menos urge identificar desde ahora mismo a los grupos de alto riesgo -menos
del 5% de todos los recién nacidos- cuya exploración objetiva identificará un 5066% de
los afectados de sordera. Para los no pertenecientes a grupos de alto riesgo, la
probabilidad de presentar una sordera bilateral es 20 veces menor. Si no existe cribado
universal, se aconseja interrogar a la familia sobre la audición del niño, exploración
subjetiva mediante la reacción al sonido -campanilla, sonajero, etc.- y seguimiento de la
adquisición del lenguaje verbal (tablas 3-5). En caso de sospecha, se realizaría
audiometría de cribado en los niños que colaboraran y prueba objetiva en los que no lo
hicieran. Un folleto divulgativo de la Federación Española de Asociaciones de Padres y
Amigos de los Sordos (FIAPAS) «Comprueba si tu hijo oye», editado en 1990, puede ser un
instrumento muy útil para concienciar a los padres acerca de la importancia de comprobar
si su hijo oye y darles las claves para el seguimiento.
TABLA 3. Pautas para solicitar valoración auditiva en
niños sospechosos de padecer
una sordera cuando no se ajustan al desarrollo normal
Edad
Desarrollo normal
(meses)
0-4 Debe asustarse con los ruidos, tranquilizarse con
la voz de la madre; cesa momentáneamente
en su actividad cuando oye un ruido como una
conversación
5-6 Debe localizar bien los ruidos en el plano horizontal, y
empezar a imitar ruidos a su manera,
o al menos a vocalizar imitando a un adulto
7-12 Debe localizar correctamente los ruidos en cualquier
plano Debe responder a su nombre,
aun en voz baja
13-15 Debe señalar un ruido inesperado o a personas u
objetos familiares si se le pide
16-18 Debe seguir indicaciones sencillas sin ayudas gestuales
ni de otro tipo; se le puede enseñar
a dirigirse a un juguete interesante situado en la línea media
al oír una señal
19-24 Debe señalarse las partes del cuerpo cuando se le
pide; hacia los 21/24 meses, se le
puede enseñar a responder en una audiometría
Adaptada de Matkin ND. Early recognition and referal of hearing impaired children. Pediatr
Rev 1984; 6: 151.
TABLA 4. Criterios para pedir una valoración audiológica
Edad Criterios
para pedir una valoración audiológica para niños con retraso del habla
(meses)
12
No se aprecia balbuceo ni imitación vocal
18
No utiliza palabras aisladas
24
Vocabulario de palabras aisladas con 10 o menos palabras
30
Menos de 100 palabras; no se aprecian combinaciones de 2 palabras; ininteligible
36
Menos de 200 palabras; no usa frases telegráficas, claridad < 50%
48
Menos de 600 palabras; no usa frases sencillas, claridad < 80%
Modificada de Matkin ND. Early recognition and referal of hearing impaired children.
Pediatr Rev 1984; 6: 151.
TABLA 5. Cribado de hipoacusia. Preguntas a los padres a
diferentes edades
En el niño de 7 meses
¿Despiertan al niño los ruidos como golpes fuertes,
timbres o sirenas?
¿Siente el niño aproximarse a personas que no ve o
reacciona al oír hablar a personas
conocidas sin verlas?
¿Intenta localizar el niño ruidos que le llamen la atención?
¿Balbucea?
¿Tiene dudas sobre la audición de su hijo?
¿Pertenece a alguno de los grupos de riesgo de hipoacusia?
En el niño de 12-18 meses
¿Responde de alguna manera el niño a preguntas sencillas sin
gestos?
¿Responde de alguna manera al timbre o al teléfono?
¿Responde de alguna manera cuando se le grita desde otra
habitación?
¿Emite sonidos articulados o melódicos?
¿Ha comenzado a hablar?
¿Tiene dudas sobre la audición de su hijo?
¿Pertenece a alguno de los grupos de riesgo de hipoacusia?
En el niño de 2 años
Repita las preguntas de 12-18 meses más las que siguen
¿Responde a preguntas sencillas, sin gestos y sin mirar a los
labios?
¿Dice palabras sencillas habituales?
¿Construye frases de 2 palabras?
En el niño de 3-6 años
¿Tiene el niño un lenguaje adecuado para su edad?
¿Grita el niño excesivamente al hablar?
¿Contesta el niño sistemática o frecuentemente con un qué?
¿El niño sube muy alto el volumen del televisor?
¿Tiene problemas de relación o integración en la escuela?
¿Es introvertido, distraído o agresivo?
¿Tiene dudas sobre la audición de su hijo?
Grupos de alto riesgo
A la hora de identificar grupos de riesgo, no importa si lo son para sordera
neurosensorial o de transmisión. Deben identificarse también aquellos niños con
factores de riesgo de presentar sordera de aparición tardía para ser sometidos a un
seguimiento especial, aunque pasen el cribado inicial -recomendable cada 6 meses hasta los
3 años. En los recién nacidos de riesgo (tabla 6) -un 4% aproximadamente de todos los
recién nacidos-, se realizará un cribado con potenciales auditivos evocados (BERA) u
otoemisiones provocadas antes de los 3 meses de edad corregida -teniendo en cuenta su edad
gestacional-. Es importante la valoración del estudio por profesionales expertos. Un 8%
aproximadamente de los recién nacidos de alto riesgo presentarán sordera, que será
moderadagrave a profunda en un 25%.
En lactantes y preescolares de alto riesgo (tabla 7) se realizará igualmente cribado con
BERA u otoemisiones. En caso de diagnosticarse una hipoacusia en lactantes o preescolares,
debe remitirse el niño inmediatamente para tratamiento sin esperar a repetir la
exploración para confirmar el diagnóstico.
En los niños de 13 años, debe prestarse atención especial a las otitis serosas
persistentes que pueden interferir la audición y, por lo tanto, con la adquisición del
lenguaje y el aprendizaje. Es fundamental la existencia de timpanometría accesible a
todos los niños para diagnosticar y seguir esta patología. La prevalencia de otitis
serosa es muy alta, y generalmente se resuelve de modo espontáneo. La agresividad del
tratamiento dependerá del grado de hipoacusia y la duración de la misma.
A la hora de identificar grupos de riesgo, no importa si lo son para sordera
neurosensorial o de transmisión. Deben identificarse también aquellos niños con
factores de riesgo de padecer sordera de presentación tardía (tabla 8) para ser
sometidos a un seguimiento especial, aunque pasen el cribado inicial -recomendable cada 6
meses hasta los 3 años.
Conclusiones
La hipoacusia, incluso la sordera profunda, es una entidad tratable. Los resultados del
tratamiento en términos de incorporación a la sociedad por parte de los niños afectados
dependen en buena medida de lo precoz que sea el diagnóstico.
Los métodos objetivos de detección son los únicos seguros durante la lactancia y los
primeros años de vida. Cuando sea factible, es recomendable el cribado universal de los
recién nacidos. Esto debe realizarse en las grandes maternidades y asegurarse un sistema
de repesca y citación de los niños que sean dados de alta antes de la realización de la
prueba o que nazcan fuera de los hospitales dotados de los medios y el personal adecuado.
En esta situación ideal, el papel de la atención primaria se limitaría a asegurarse de
la realización de dicho cribado y el seguimiento de los niños detectados, identificar
aquellos con indicadores de riesgo adquiridos y seguir a aquellos niños con indicadores
de sordera de presentación tardía.
En ausencia de un programa de cribado universal, el esfuerzo debe centrarse en la
identificación de aquellos indicadores asociados a sordera de cualquier tipo y asegurarse
de que se realice una prueba objetiva cuanto antes. Para la población sin indicadores de
riesgo, la detección de los posibles niños hipoacúsicos debe basarse en un alto grado
de sospecha, y las preguntas sistemáticas a la familia en los controles de salud sobre la
audición del niño, la exploración de la reacción al sonido y el seguimiento de la
adquisición del lenguaje verbal.
TABLA 6. Indicadores asociados a sordera neurosensorial y/ o
de conducción en recién nacidos, (028 días) si no se dispone de cribado universal Joint
Committe of Infant
Hearing (JCIH) (1994)
Historia familiar de sordera neurosensorial infantil hereditaria
Infección intrauterina, como citomegalovirus, rubéola, sífilis,
herpes y toxoplasmosis
Anomalías craneofaciales, incluyendo las anomalías morfológicas del
pabellón auricular y el
conducto auditivo
Peso al nacer < 1.500 g
Hiperbilirrubinemia a una concentración sérica que precise
exanguinotransfusión
Medicaciones ototóxicas, incluyendo, pero no limitándose a los
aminoglucósidos, utilizadas en
múltiples tandas o combinadas con diuréticos de asa
Meningitis bacteriana
Puntuación de Apgar de 0 a 4 al minuto o de 0 a 6 a los 5 minutos
Ventilación mecánica durante por lo menos 5 días
Estigmas u otros hallazgos asociados a un síndrome que se sabe que
incluye una sordera
neurosensorial o de conducción
TABLA 7. Indicadores asociados a sordera neurosensorial y/ o
de conducción en
lactantes de 29 días a niños de 2 años (JCIH, 1994)
Preocupación de los padres o cuidadores sobre el habla, audición, lenguaje o
desarrollo Meningitis bacteriana y otras asociadas a disminución de audición
TCE con pérdida de conocimiento o fractura
Estigmas u otros asociados a síndromes asociados a sordera
Ototóxicos
Otitis media recidivante o persistente con derrame al menos 3 meses
TABLA 8. Indicadores asociados a sordera neurosensorial y/ o
de conducción en
lactantes de 29 días a niños de 3 años que requieren un control periódico de la
audición (JCIH, 1994)
Asociados a sordera neurosensorial tardía
Historia familiar de sordera neurosensorial infantil de presentación
tardía
Infección intrauterina como citomegalovirus, rubéola, sífilis,
herpes y toxoplasmosis
Neurofibromatosis II y enfermedades neurodegenerativas
Asociados a sordera de conducción
Otitis media recidivante o persistente con derrame
Deformidades anatómicas y otras anomalías que afecten a la función
de la trompa de Eustaquio
Enfermedades neurodegenerativas
Recomendaciones de los grupos de expertos
La tabla 9 resume las recomendaciones de los diferentes grupos de expertos. Hay un
consenso generalizado en la recomendación del cribado auditivo neonatal en grupos de
riesgo. La única excepción es la del U. S. Preventive Service Task Force, que no se
pronuncia ni a favor ni en contra por falta de evidencias suficientes, pero reconoce que
puede hacerse sobre la base de una serie de razones -prevalencia relativamente alta de
hipoacusia, ansiedad o preocupación paternas, y el beneficio potencial en el desarrollo
del lenguaje del tratamiento precoz.
Como queda dicho, el mayor beneficio derivado del cribado auditivo vendría dado por la
detección de la sordera moderada a severa entre el nacimiento y los 3 años, dado que los
estímulos auditivos durante este período son críticos para el desarrollo del habla y el
lenguaje.
TABLA 9. Resumen de recomendaciones de los diferentes
grupos de expertos,
asociaciones y entidades
Entidad
Recién nacidos
Después del período neonatal
| JCIH (1994)(1) |
Cribado universal con prueba objetiva antes
de 3 meses
De no existir, cribado en los que presenten indicadores de riesgo |
Prueba objetiva cuanto antes en los menores
de 2 años con indicadores de riesgo. Control periódico hasta 3 años de aquellos con
riesgo de sordera de aparición tardía |
| USPTSTF (1996) (2) |
Hay insuficientes evidencias para
recomendar a favor o en contra el cribado universal.
La recomendación del cribado para grupos de alto riesgo puede hacerse en base a una serie
de razones (prevalencia relativamente alta de hipoacusia, ansiedad o preocupación
paternos, y el beneficio potencial en el desarollo del lenguaje del tratamiento precoz) |
Los clínicos que examinan lactantes y
niños pequeños deben permanecer alerta a síntomas o signos de hipoacusia
Hay insuficientes evidencias para hacer recomendaciones a favor o en contra del cribado
sistemático de los adolescentes. Hay razones para recomendar que no se hagan salvo en los
expuestos a excesivo nivel de ruido por razones ocupacionales
No se recomienda el cribado sistemático de niños después de la edad de 3 años |
| PAPPS (1995) (3) |
Cribado en grupos de riesgo |
Interrogar a la familia sobre la audición
del niño, exploración subjetiva mediante la reacción al sonido y seguimiento de la
adquisición del lenguaje verbal.
Audiometría o prueba objetiva en caso de sospecha |
| BFG (1994) (4) |
Cribado universal antes de los 3 meses de
edad |
Cribado a los 3, 6, 8 y 10 años y
anualmente de 11-21 si el adolescente está expuesto a ruido intenso, tiene infecciones
recurrentes o refiere problemas |
| NIH (1993) (5) |
Idem previo con otoemisiones |
|
| CTFPHE (1994) (6) |
|
Evaluación periódica de la audición en
los controles del niños sano durante los primeros 2 años de vida mediante preguntas a
los padres y reacción al sonido. Recomendaciones contra el cribado rutinario en edad
preescolar |
| AAFP (1994) (7) |
Cribado en grupos de alto riesgo |
No recomienda cribado en niños después de
3 años de edad |
| AAP (1995) (8) |
Asociación incluida en el Joint Committee |
Interrogar a la familia sobre la audición
del niño durante la infancia en los controles de salud.
Prueba objetiva a los 3, 4, 5, 10, 12, 15 y 18 años |
| ASHA (1990) (9) |
Asociación incluida en el Joint Committee |
Audiometría y timpanometría anual para
todos los niños desde un nivel de desarrollo de 3 años hasta tercer grado (EE. UU.) y
para todos los niños de alto riesgo
|
Audiometría y timpanometría anual para todos los niños desde un nivel de desarrollo de
3 años hasta tercer grado (EE. UU.) y para todos los niños de alto riesgo
(1) Joint Committee on Infant Hearing; (2) U. S. Preventive Service Task Force; (3)
Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud; (4) Bright Future
Guidelines (USA); (5) National Institute of Health (USA); (6) Canadian Task Force on the
Periodic Health Examination; (7) American Academy of Family Physicians; (8) American
Academy of Pediatrics, y (9) American SpeechLanguageHearing Asociation
Si el cribado de hipoacusia se produce cerca del nacimiento, seguido de un diagnóstico
definitivo, la elección de un tratamiento y el éxito del mismo dependen de la
etiología. En el caso de la sordera neurosensorial, el tratamiento puede ir desde la
amplificación en la mayoría de los casos hasta el implante coclear en niños con sordera
profunda.
Varios estudios han demostrado mejoría del lenguaje y la comunicación en niños después
del implante coclear. Diversos estudios prospectivos no aleatorizados han demostrado
también resultados superiores en la comunicación en niños sordos prelinguales que
recibieron implantes frente a otros niños similares que utilizaron ayudas táctiles o
acústicas más tradicionales.
A pesar de que una serie de tratamientos para las pérdidas auditivas han demostrado
beneficios manifiestos, ningún ensayo controlado ha evaluado el efecto del cribado precoz
en los resultados finales de recuperación funcional y calidad de vida. Por el contrario,
los estudios de la eficacia del tratamiento son generalmente descriptivos y
retrospectivos, y consisten en series clínicas de estudios de casos y controles de
pacientes altamente seleccionados, a menudo con causas heterogéneas de pérdida auditiva,
y regímenes de tratamiento incompletamente definidos o protocolos de cumplimiento
incierto. Además, existen importantes elementos de confusión, tales como otras
características de los pacientes -raza o grupo étnico, estatus socioeconómico, nivel y
lateralidad de la pérdida auditiva, presencia de morbilidad asociada, discapacidades o
retraso del desarrollo debido a diferentes causas-, características de las familias y la
presencia y naturaleza de otras intervenciones terapéuticas que a menudo no son
consideradas en el análisis.
A pesar de ello, la opinión profesional generalizada es que las terapias disponibles son
eficaces y, por ello, aunque se necesite más información sobre este extremo,
posiblemente no esté justificada la ausencia de intervención.
Como queda dicho, se va imponiendo la recomendación del cribado universal de recién
nacidos. Si se confirma que el coste por niño detectado es similar al del cribado por
grupos de riesgo, la relación costeeficacia sería idéntica, pero el programa de
detección doblemente eficaz, pues se detectarían casi el doble de casos potenciales
beneficiarios de la intervención posdiagnóstica.
Después del período neonatal, las recomendaciones de los grupos de expertos también
distan mucho de ser homogéneas. Las recomendaciones del PAAPS se alinean con la mayoría.
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Este artículo fue obtenido en http://www.papps.org/prevencion/Infancia/p32.htm
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