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Osvaldo Palladino, Buenos Aires, Argentina
   El juego de la hipocresía                                                       Identidad

En la vida todo es mutación,
Cambiar es renovarse, es revivir...
Romper la rutina que te asfixia,
Quebrar el círculo vicioso de la dependencia,
aunque a veces involucre afectos,
por más doloroso que sea,
por más duda que te carcoma...
Hay que ser consecuente con uno mismo,
y proceder en consecuencia...
A veces el entorno te aglutina,
y pretende darte una falsa sensación,
de bienestar y de obligación...
Queriendo amoldarte a sus necesidades,
exprimirte sin importarle tus pensamientos,
O lo que es peor, tus sentimientos....
Utilizan la culpa como elemento
para manipularte,
Mientras les sirvas a sus propósitos.
Así se crea un mundo de mentiras,
El juego de la hipocresía...
Donde uno es realmente la víctima,
Pero uno no puede engañarse a sí mismo,
e ignorar sus dolores y angustias,
Entonces fatalmente, uno se rebela
Y decide cortar por lo sano,
diciendo simplemente: "basta".
Ya no me importa el que dirán,
y me tienen sin cuidado sus intrigas,
Me es indiferente si me quieren o me odian,
Porque sólo uno mismo conoce la verdad,
y procede con la conciencia tranquila,
La típica actitud del que sabe
Todo lo que se brindó a través de los años.
Y si no te quieren ahora,
Es porque realmente nunca te quisieron.
Ya me harté del manoseo,
y ahora me planto y les hago frente,
Les hago entender claramente
que éste juego se acabo.
Y simplemente continuo con mi vida,
Lejos del Juego de la Hipocresía...

Osvaldo Luis Palladino
11 de septiembre de 2000

   Esta poesía se la dediqué a mi amiga española Margot
  
Navas Sánchez, quien junto al Centro Altatorre de
   Sordos de Madrid vino a la Argentina invitada por ASO
  
(Asociación Argentina de Sordos Orales) en 1992 y
   me maravilló con sus manos mágicas y fue la primera 
   persona que me hizo ver que estaba equivocado al
  
considerar la lengua de señas como un idioma pobre. 
   Gracias a ella descubrí el maravilloso mundo de las
   lenguas de señas y por eso le dedico esta poesía en
  
homenaje.

Identidad

La brisa suave de tus manos
  al hablar nos envuelve,
  el cuerpo se conmueve
   al compás del sentimiento,
mientras el rostro embelesado
refleja la emoción
de las palabras mudas.
 
Nadie osa interrumpir
pues el momento es mágico,
nos ha hipnotizado
la vehemencia del mensaje.
 
De repente, la brisa
deja paso al huracán
y las manos vertiginosas
transmiten un dolor.
Cuan dolorosa puede ser
la búsqueda,
la búsqueda de una IDENTIDAD,
De la Identidad del sordo..
.
 
OSVALDO PALLADINO
26 de Septiembre de 1992.