| La Vaquita... | |||||
| Aporte de Vanina Caporicci, Argentina | |||||
A veces lo que creemos que es nuestro mas preciado tesoro es lo que nos impide seguir adelante. Un maestro sabio paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comento al aprendiz sobre la importancia de las visitas; también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio: la casa de madera y los habitantes, una pareja y tres hijos, vestidos con ropas sucias, rasgadas, y sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia, y le preguntó: -"En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aqui?". El señor calmadamente respondio: -"Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros productos alimenticios en la ciudad vecina, y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc.., para nuestro consumo, y asi es como vamos sobreviviendo". El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. A mitad de camino volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: -"!Busca la vaquita, llevala al precipicio y empujala al barranco!" El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Asi que empujó la vaquita por el precipicio, y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años. Un bello dia el joven resolvio abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar, y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Asi lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender particularmente su terreno para poder sobrevivir. Aceleró el paso y al llegar fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó por la familia que en ese lugar vivía hace unos cuatro años. El señor respondió que seguían viviendo alli. Espantado, el jóven entró corriendo a la casa y confirmó que realmente era la misma familia que habia visitado hace algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): -"Como hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?". El señor entusiasmado le respondió: -"Nosotros teniamos una vaquita que se cayo por el precipicio y murio. De ahi en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabiamos que teniamos; asi alcanzamos el exito que sus ojos vislumbran ahora." Todos tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia, la cual es una convivencia con la rutina; NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS PRODUCE.Vanina Caporicci (yo estoy tratando de tirar mi vaquita!)
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