Le contesto a Ud. Sr. Davis
por Juan A. López Ríos                                              E.Davis respondió

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Después de leer detenidamente varios artículos del Sr. Davis, me veo en la obligación como padre de un hijo sordo, contestarle los numerosos errores que pretende hacerle creer tanto a los sordos como a los oyentes.  En mi país, tal vez no tengamos los avances y la organización que tienen en Argentina, pero no por eso no podemos formarnos un criterio correcto sobre como tratar a un hijo sordo. Pido disculpas si por mi profesión de abogado soy muy extenso en esto de escribir ideas. En primer lugar, usted Sr. Davis parte de un error de concepto. Habla de los oyentes como una corporación de personas dedicadas a perjudicar la vida de las personas sordas. Da a entender una gran confabulación mundial, absolutamente ilógica e imposible de realizar por otra parte,  que se organizaron y se pusieron de acuerdo para encontrar cuales serían las mejores alternativas para “domesticarlos” (como dice Ud. varias veces) . Lo que Ud. no entiende es que cuando a los padres se les comunica que su hijo ha nacido sordo, se generan varios sentimientos simultáneos, angustia, sorpresa, confusión, dudas, incertidumbre, dolor, etc. Una vez asimilada la noticia, comienzan las consultas sobre como se podrá beneficiar a ese hijo con lo que la tecnología tiene a su alcance en ese momento. Se consulta sobre su educación, que es lo que se debe hacer en cada momento de su vida, como se lo podrá integrar a la familia, al barrio, a los amigos, en fin a la sociedad. Esta tarea es exclusividad de los padres y la decisión debe tomarse en ese momento, cuando es un bebe todavía. Ahora, Sr. Davis, lo que nunca se nos pasó por la cabeza fue “entregárselo a ustedes, los sordos” como se desprende de muchos de sus escritos. Ustedes creen que los sordos les pertenecen a los sordos y están totalmente equivocados. Los hijos son nuestros, no de ustedes. Ellos deben y tienen que vivir con su familia, en mi caso con su madre y su hermano, y también con sus tíos y sus abuelos. No desconozco la realidad de una persona sorda, de su silencio, de su discriminación,  de sus dificultades en la comunicación,  de toda esa serie de dudas que se generan  sobre el futuro y tantas alternativas más.  Y es por ellas que realmente los padres intentamos y nos esforzamos permanentemente para que nuestros hijos tengan las mejores condiciones de vida posibles.  Una de ellas es como nos comunicamos con él y como se comunicará él con los demás.  Al buscar asesoramiento, vamos a elegir aquella opción que consideremos la mejor y la más adecuada. En mi caso particular, el hecho que mi hijo hable y se comunique con palabras es de importancia suprema. El 99 % de las personas en el mundo se comunican a través de la palabra. Por tanto lo lógico es que si existiera, como existe, un método de enseñanza que facilite el hablar, sea la mejor opción para ponerlo en práctica.  Que eso conlleve esfuerzos y sacrificios, sí. Que se necesite un trabajo interdisciplinario, también.
Ahora bien, Ud. se refiere al implante coclear como generador de “oyentes falsos” . Está muy equivocado, el implante coclear ha revolucionado el tratamiento auditivo de las personas sordas. Es un adelanto admirable y con el tiempo se irá perfeccionando hasta alcanzar logros increíbles. Que se pueda suplir la deficiencia natural de una persona en ese nivel es espectacular. Además desconoce que ya no se utiliza más el aparato colgante.

No comprendo como Ud. Sr. Davis, arrogándose la representación de todos los sordos, pueda manifestarse de esa manera ( con términos como oprimir, domesticar, comisiones por ventas, fama, etc.) sobre lo que los padres decidimos sobre nuestros hijos. Realmente nos ofende, nos subestima y nos considera personas malévolas, cuando es todo lo contrario. Nosotros estamos estudiando la posibilidad de implantar a nuestro hijo.  Con mi señora pensamos que todo lo que podamos hacer para beneficiarlo, lo vamos a hacer.

Esto no quiere decir que no comparta la lengua de signos en la relación de mi hijo con sus amigos y con los otros sordos. Si les resulta más fácil no veo porque no puedan utilizarlo.

Sería muy extenso referirme a tantas contradicciones y errores de enfoque que Ud. Sr. Davis escribe permanentemente. Solo quería dejar constancia a través de este escrito, que no estoy dispuesto a permitir sus expresiones que me incluyen como padre ignorante y como oyente opresor, deseándole que el tiempo y la búsqueda de información le aclare su forma de pensar y se rectifique. Sin duda, desprenderse de la idea de la  “persecución oyente” lo ayudará a encontrar  una mejor inserción en la sociedad.

Lo saluda con mucho respeto,
Juan A. López Ríos
juan_lopezrios@hotmail.com

 

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