LOS SORDOS OYEN, LOS MUDOS HABLAN

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1. "La existencia del mal en el mundo da origen a veces al ateísmo, como violenta protesta", dice la GS 19. Piensan que siendo Dios bueno, no debería permitir el mal en el mundo. Pero olvidan que aquí esta en juego el problema de la libertad. Para evitar todo mal Dios tendría que gobernar el mundo suspendiendo constantemente las leyes por las que se rige, o impidiendo el uso de la libertad humana, cuando es ella la que causa el mal, como las guerras. Después de la creación Dios dice "que todo era bueno". Pero Dios hizo al hombre al principio y lo dejó en manos de su propia libertad" (Eccl 15,14). Dios "todo lo ha hecho bien", dicen los que han visto la curación del sordo. Somos los hombres los que rompemos su obra. Aunque él no quiere que su obra se deteriore. Por eso suscita hombres, personas, mujeres, que le ayuden a enderezar el descalabro. Hoy tenemos en el candelero a la Madre Teresa de Calcuta. Tuvo un sueño en su penúltima gravísima enfermedad: LLegó al cielo y San Pedro le dijo: "Vete que aquí no hay suburbios".

 

2. Isaías anuncia en Judá una resurrección del pueblo de Israel, cautivo por el invasor de Asiria. "Mirad a vuestro Dios que trae el desquite; viene en persona" Isaías 35, 4. Y despliega sus galas imaginativas de poeta: brotarán aguas en el desierto, torrentes en la estepa, y la sequedad se convertirá en manantial, en el campo de la ecología; y en el área humana: los ciegos y los sordos, y los mudos y los cojos, verán, oirán, cantarán, saltarán.

 

3. Dios vence el mal, salva a los hombres. Estos milagros hiperbólicos en la naturaleza material y reales en la humana, son profecía y anuncio de la acción salvífica cristiana y de la vida eterna. Y serán en el Nuevo Testamento, la garantía que ofrecerá Jesús a los enviados de Juan Bautista de que él es el Mesías: "Id y decidle lo que habéis visto: los cojos andan, los sordos oyen, los ciegos ven" (Lc 7,2). Estas acciones de Jesús anunciaban que había llegado la hora de Dios, prometida desde tantos siglos. La desbordada riada del mal, encontraba ya un dique que la vida de Jesús iba a ir agrandando.

 

4. Presentaron a Jesús un sordo, que apenas podía hablar. Nos sorprende que, a diferencia de otros casos, Jesús realice gestos: aparta al sordomudo, le mete los dedos en los oídos y le tocó la lengua con su saliva. No son gestos mágicos de brujo, sino pedagogía para suscitar la fe en un hombre sordo, que no puede oir las palabras, y de un mudo que no puede expresar su petición, que es su oración. En otros casos han sido suficientes las palabras: "Todo es posible para el que cree" (Mc 9,23); "Mujer, ¡qué grande es tu fe!" (Mc 15,28); "tu fe te ha curado" (Lc 8,48). En el caso presente, los gestos eran la única manera de poder llegar a la conciencia de aquel enfermo minusválido.

 

5. Nos ocurre a nosotros lo mismo cuando tenemos que comunicarnos con estos pobres deficientes. Con los gestos Jesús quiere decirle al sordomudo que está dispuesto a curarle. A los niños las madres, ¿no les tocan con saliva la herida que quieren curarles? Los gestos de Jesús eran una parábola en acción, que indicaba la curación, y excitaba la fe del enfermo. Y como para alejar el pensamiento de que aquellos no eran ritos mágicos sino obra del Padre, miró al cielo, indicando de dónde iba a proceder el milagro de la curación, gimió, expresando el dolor que le producía aquel sufrimiento a su sensibilidad exquisita y misericordiosa, y dio la orden: "Abrete". Y comenzó el enfermo a hablar sin dificultad. La gente, enardecida, a pesar de que Jesús les mandó que no lo dijeran a nadie, proclamaba el milagro admirada de la actuación del Señor, que "todo lo ha hecho bien: hace oir a los sordos y hablar a los mudos".

 

6. Así debe pasar por el mundo la Iglesia, para que oigan todos los sordos y hablen glorificando a Dios todos los mudos, que porque no oyen la Palabra de la salvación, no tienen argumento para hablar con la oración a Dios y glorificarlo.

 

7. Santiago nos previene contra la acepción de personas. La marginación del pobre andrajoso, que no va vestido con abrigo de pieles y con anillos en los dedos, como el rico. El dice que eso sería juzgar con criterios malos Santiago 2, 1. San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, daba, no recibía regalos, hipotecando sus poderes. "Los regalos al poderoso sobornan". Y se produce la acepción de personas. Hoy, tan en boga la corrupción y la mordida, es necesario leer estos textos, para preferir a los pobres, como Cristo, que ha venido a librar a los más necesitados y marginados. No porque sean mejores, sino porque él es bueno y compasivo, defensor de los oprimidos y desheredados. Teresa de Calcuta se ha dado una acepción de personas al revés: a los más pobres de los pobres. Dios ofrece signos ya hoy de que algo nuevo está naciendo. Dios se está poniendo de parte de los pobres y de los pequeños, de los abandonados y humillados: En Gran Bretaña, las masas manifiestan su descontento ante la falta de corazón. En España, el pueblo se manifiesta en riadas en demanda de paz. Harán bien los gobernantes en saber escuchar la vor del pueblo, que es la voz de Dios.

 

8. Necesitados de su perdón y de su misericordia y alegría venimos nosotros invitados al banquete de la eucaristía para recibir la vida y los bienes con que merezcamos tener parte para siempre en su vida feliz e inmarcesible.

 

Jesús Marti Ballester
jmarti@infase.es

 

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