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Testimonio
recibido via mail desde Concordia, Entre Ríos, Argentina. Hola, buenos días. Soy Juan Carlos, el papá de Marisol Domínguez. Quiero contarles la historia de Marisol y cómo llegamos a conectarnos con la página
web de Ustedes, porque me parece que puede interesarles y serles útil. El papá y la mamá somos normaoyentes, y en ninguna de las familias hay antecedentes
de sordera. El embarazo fue normal, salvo que a los 7 meses aproximadamente nos
intoxicamos con un queso en mal estado. Fueron 2 o 3 días de descomposturas y vómitos,
sin llegar a necesitar internación, pero atendida siempre la mamá por su médico
ginecólogo y obstetra. Al ser papás primerizos y no tener muchos sobrinos y/o amigos cerca como para
comparar, porque al casarnos nos trasladamos lejos de nuestras respectivas familias,
durante los primeros dos años no notamos nada que nos llamara la atención en su
evolución y crecimiento. Solamente, a medida que iba creciendo, nos preocupaba que si
bien aumentaba el vocabulario, seguía utilizando el lenguaje que al principio nos
pareció el normal y simpático que podía utilizar un niño pequeño, y así, ya cerca de
los 3 años Dado que ambos padres trabajamos, desde que tuvo un año y medio empezo a ir a
guarderías o a quedar en casa por algunas horas con personas que la cuidaban. A los 3
años, comenzó a concurrir a un Jardín de Infantes. Ninguna de las maestras notó nada
anormal, y ella iba muy contenta a clase. Incluso, y afortunadamente, a la luz de lo que
sucedió después, como a ambos papás nos gusta la danza y el ballet, y veíamos que
cuando pasábamos frente a una disquería y escuchaba la música ella se paraba y se
ponía a bailar con mucha alegría, a los 3 años comenzó a concurrir a un instituto de
danza, donde tampoco notaron nada anormal. Lo que nos decidió a hacer una consulta fue otro día en que al entrar inesperadamente en una habitación con piso de madera donde ella estaba de espaldas hablando con otra persona, pese a llamarla y al ruido de mis pasos sobre el piso, ella no notó mi presencia. Allí comenzó un largo peregrinaje por consultorios y clínicas: En resumen: El pediatra decía que era un "proceso madurativo" del nervio, que era normal y que había que esperar. El primer especialista que la vió, sin hacerle ningún examen objetivo, con sólo ponerle un diapasón, nos dijo "esta nena es sorda: hay que equiparla (ponerle audífonos), y mandarla a una escuela de sordos". El segundo especialista nos dijo que notaba que había un problema, pero que hasta no hacerle un estudio objetivo (potenciales evocados del nervio auditivo), no lo íbamos a saber con certeza. En el Hospital Nacional de Pediatría, en Buenos Aires, le hicieron potenciales evocados pero no del nervio auditivo porque no tenían ese aparato. Ese estudio no dio nada anormal.. Le hicieron impedanciometrías y audiometrías, y daban bien. Los médicos nos decían un día que había que ponerle audífonos y al otro día le hacían otro estudio y bnos decían que daba bien y que era normal. Una de las doctoras que la atendió se manifestó sorprendida por la forma en que Marisol había desarrollado la lectura labial espontánea. Al no tener solución, fuimos a uno de los dos especialistas que hacían potenciales evocados del nervio auditivo en la Argentina. El profesional más reconocido del país. Allí le hicieron otra impedanciometría, que dió bien, y nos dijeron que hacerle potenciales evocados era como hacer una tomografía computada sin haber tomado la presión. Y que lo nuestro eran "mañas de madre primeriza". Finalmente, unos meses después, nos recomendaron a un discípulo de éste médico, que le hizo los potenciales evocados, y el diagnóstico correcto: La nena tiene algo así como un 30 % de audición en cada oído. Luego vinieron los audífonos y la reeducación con fonoaudióloga, y la adaptación de todos a la nueva situación, que supongo es común a tantos papás en estos casos, hasta llegar a la situación actual, en que con audífonos y lectura labial, está en un 100% de comprensión. Lo que no es común es que, un poco por como se dieron las circunstancias, un poco por empeño nuestro (de los papás), y mucho por el esfuerzo y la capacidad de ella misma, Marisol siguió yendo normalmente a colegios comunes, siguió con sus clases de danzas, y ahora también está estudiando inglés. Actualmente cursa 8º año en el Colegio Nuestra Señora de los Angeles de los Padres Capuchinos de nuestra ciudad, con notas por lo general buenas, y estudia danza clásica y zapateo americano, destacándose todos los años entre las 3 ó 4 mejores de su clase, participando en todos los festivales, e incluso este año, en Febrero, fue invitada a tomar un curso de verano del teatro Colón de Buenos Aires. Y la página web la descubrimos porque este año decidió participar en la feria de ciencias del colegio, con un trabajo sobre los sordos y la sordera, así que buscando material en Internet llegamos hasta ustedes. De paso, si pueden mandarle información u orientación seguramente le va a venir muy bien. Bueno, como se imaginarán habría muchas cosas, anécdotas y experiencias para contar. En principio quise contarles nuestro caso porque creo que puede ser útil para otros padres. Me gustaría que nos hagan llegar sus comentarios y que podamos iniciar un intercambio de experiencias que nos ayude a todos. Y también sería muy interesante poder contactar a Marisol con otros chicos y chicas que se encuentren en situaciones similares. Espero sus noticias. |
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