Poetas sordos
Osvaldo Palladino, Buenos Aires, Argentina

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1) No permitas que nadie
2) El Cacerolazo  
3) Entre cuatro paredes 
4) Nunca preguzques             
                                                                           
  ENTRE CUATRO PAREDES...

  Entre cuatro paredes
  Cobijamos nuestros sueños más íntimos,
  Y ocultamos nuestras angustias y penas,
  Allí nos relamemos y cicatrizamos las heridas
  del alma y del corazón.
  Entre cuatro paredes,
  Al calor del hogar,
  combatimos los miedos cotidianos,
  con la sola coraza de nuestro amor.
  Y cada día, cada mañana,
  Como pequeños y frágiles quijotes
  partimos hacía la locura cotidiana,
  poblada de molinos de vientos,
  Arremetiendo una y otra vez...
  Al llegar la noche, llega la calma
  y volvemos a recluirnos
  en la seguridad de nuestro hogar
  Entre el calor humano y el amor
  que se cobijan dentro
  De nuestras cuatro paredes.

 

 

 

 

  Nunca prejuzgues...

  Nunca prejuzgues a una persona
  por sus errores o defectos,
  Porque ellos son parte
  de la naturaleza humana.
  No olvides que tu también eres una persona humana,
  y que por lo tanto,
  también podrías equivocarte.
  Nunca más prejuzgues a nadie,
  sin antes conocer bien a fondo,
  "Su corazón y su pensamiento",
  Porque no todas las personas
  demuestran sus sentimientos,
  de la misma manera...
  Algunos los manifiestan abiertamente,
  mientras que otros, a su propia manera,
  lo hacen a través de sus actos.
  A veces un simple gesto dice
  más que mil palabras,
  Y otras veces el silencio,
  es una respuesta contundente...
  Nunca olvides que todas las personas
  tienen una historia diferente,
  que los educa y condiciona de por vida,
  por eso reaccionan con determinadas respuestas.
  Siempre rescata lo más importante de una persona,
  que es su corazón,
  y su capacidad de dar amor,
  De dar amor, a su manera...
  Nunca más prejuzgues,
  ni encasilles a nadie
  Sin antes conocer a su corazón...

 

No permitas que nadie... 

No permitas que nadie
interfiera con tus pensamientos,

Y menos todavía con tus sentimientos.
Porque son tuyos y tienen raíces propias,
Su propia historia y sus motivos lógicos...
Podría ser tu veas una belleza,
donde los demás vean fealdad,
Todo depende del prisma
con que se miran las cosas..

Porque todos no estamos cortados

con el mismo molde y ni siquiera
en la misma medida,
Cada una de nuestras historias,
Son vivencias particulares y por lo tanto
Son experiencias propias y únicas,
que nos condicionan en nuestro camino por la vida.
Procedemos de acuerdo a la herencia
recibida de nuestros padres,
De acuerdo a los recuerdos atesorados
de nuestra infancia y adolescencia,
Los cuales al crecer enriquecimos
Con nuevos conceptos personales,
que fuimos adquiriendo con nuestra propia vivencia..
Por ese motivo, te digo que
No permitas que nadie
Te manipule tu vida...

OSVALDO PALLADINO
Enero 2002

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      El cacerolazo... 
        (El corazón de un pueblo)

 

Es una especie de música,
que tal vez no sea  la más placentera,
y  siquiera sea rítmica...
Pero la dicta un corazón gigante,
latiente y sanguíneo...
El corazón de un pueblo,
que no claudica frente a la injusticia.
El corazón de un pueblo
que no quiere perder sus últimas
esperanzas antes del caos.
Un pueblo que ya está harto
del manoseo, de la hambruna,
del despojo de sus ahorros,
de las colas de los pobres jubilados,
de la burla y de la desocupación, 
De la ignorancia lastimosa de sus niños
sin escuelas, sin maestros,
y casi sin patria o símbolos patrios...
Un pueblo que ya se cansó,
de las opulentas fiestas del poder,
de la risa socarrona de los políticos,
de los mensajes fatuos
y del doble sentido...
Un pueblo que ya está harto
de la bancarización forzosa,
del corralito,
 de la injerencia del FMI,
y de las potencias extranjeras.
Un pueblo que ya no cree en sus políticos,
 pues los sabe cipayos y sirvientes
de oscuros intereses...
Un pueblo que no quiere ser el ejemplo
de ningún milagro económico,
Sino que solamente sueña con recuperar
aquella tierra de promisión de sus padres,
que alguna vez fue nuestra Argentina...
Por todo esto, y con toda la bronca,
gritan a los cuatro vientos las cacerolas...
El cacerolazo suena a escarmiento
Y su mensaje es bien contundente,
y hace temblar a los políticos,
y a todos sus personeros,
Pues les está diciendo claramente
que ya no confían más en ellos.
Si sirve para recuperar a nuestra patria,
este pequeño pero noble esfuerzo
mancomunado y sin violencia,
Bienvenido sea "el cacerolazo..."
 
    
OSVALDO  LUIS PALLADINO
                                   Enero 2002

 

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