| El oído interno | Back Home | |
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El oído interno se divide en dos partes, la cóclea o caracol (órgano final de la audición), y el vestíbulo con los canales semicirculares (órgano final que regula el equilibrio). El oído interno puede describirse como una serie de canales excavados en la porción más interna del hueso temporal. En el interior de éstos canales, existen una serie de sacos membranosos (laberinto membranoso) en los que reside el el epitelio sensorial. Por el laberinto membranoso corre un líquido, la endolinfa y está a su vez rodeado por el laberinto óseo en el cual se localiza otro líquido llamado perilinfa. La cóclea se puede concebir, para comprenderla mejor, como un canal que da de 2 ½ a 2 ¾ de vueltas sobre su eje, simulando un caracol. El canal óseo de la cóclea se divide, en una cámara superior, la escala vestibular y una cámara inferior, la escala timpánica división hecha por la membrana ótica o laberinto membranoso llamado también ducto coclear. Las escalas vestibular y timpánica contienen perilinfa y la escala media endolinfa. Esta última tiene un contenido iónico similar al líquido intracelular (alto en potasio y bajo en sodio), en cambio la perilinfa es igual al líquido extracelular (bajo en potasio y alto en sodio). El ducto coclear contiene diversos tipos de células especializadas, destinadas a la percepción auditiva. Solamente los aspectos fundamentales serán descritos aquí, .descripciones más detalladas pueden encontrarse en los libros de texto relacionados a la fisiología y anatomía del oído.
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