Poetas sordos argentinos                                                                     Sitiodesordos.com.ar
  Osvaldo Luis Palladino, Buenos Aires, Argentina                                              Atrás   Home
    

  Intérprete de la
 Esperanza
                              

 


 Son como ángeles caídos
 Al infierno del silencio
 Para horadar las murallas graníticas
 De ésta campana cristalina e invisible
 Que nos mantiene aislados del mundo.
 Vuestras manos mágicas que hablan
 Son como soles que calientan y alumbran
 Rompiendo el frío manto de la oscuridad,
 Llevando luz a las mentes ávidas de 
 respuestas...
 Tienen una profesión noble,
 A veces ingrata e injusta,
 Como todas los asuntos del corazón,
 Están expuestos a las injurias
 De las palabras doloridas, que sin querer,
 En su ceguera a veces se confunden
 Y les critican sin razón.
 Pero ustedes en el fondo saben
 Que son realmente queridos,
 Y considerados
 "las voces del silencio,
 los interpretes de una esperanza".
 Son como ángeles caídos en gracia
 Al infierno del silencio,
 Para horadar las murallas graníticas
 De la indiferencia y de la ignorancia.
 En la búsqueda de los paraísos,
 Para que el mundo sepa de nuestra lucha
 Por salir de las tinieblas...
 Ustedes son nuestros lazarillos
 Nuestras voces y manos del silencio,
 Son los interpretes de una esperanza.



 Un homenaje personal a todos los
 interpretes que nos acompañan y nos
 brindan la posibilidad de acceder a
 cualquier información y que nos abren 
 las puertas de la comunicación.
 Sinceramente, muchas gracias. 
 (También lo hago extensivo a los 
 chicos del servicio 126)
.

     

   

   Silencios Cómplices

    Silencios Cómplices
    Martirio, dolor y muerte...
                                                               
    Las piedras son mudos testigos del dolor
    ¿Cuántas veces enmudecieron en el horror?
    ¿Cuántas lágrimas de desesperación se
    secaron en el olvido del tiempo?
    Y lo peor de todo:
    ¿Cuántas veces más la historia se ha de
    repetir?
    Martirio, Muerte y Dolor...
    Seres humanos reducidos a piltrafas
    ¿En nombre de qué Dios o Demonio?
    Y el verdugo: ¿De qué estará hecho?
    Decirle humano es un insulto,
    Un insulto a todas las madres, a todos los
    hijos...
    ¿Cuántos verdugos aún conviven
    con nosotros y entre nosotros?
    ¿Son anónimos los monstruos cuyas 
    manos tintas de
    sangre aún fresca, hoy abrazamos ?
    Todos somos cómplices,
    Cómplices en el miedo y en el silencio...
    Y éste temor, ésta ceguera de hoy
    Será nuestro martirio de mañana...
    Si el mañana nos reserva un futuro de
    Martirio, Dolor y Muerte
    Seremos culpables por omisión...
    ¿Dónde está el Gran Libro del Amor,
    donde la historia exalta a los dioses,
    sobre el cual se juramentan los hombres?
    ¿Dónde están los sacerdotes y sus templos?
    en la hora trágica, sus voces enmudecen...
    ¿Dónde está el Mesías soñado?
    ¿Dónde está la luz de su sabiduría?
    ¿Dónde está el Amor?
    ¿Cuántas veces deberán los hombres callar,
    ignorar el lamento de los pueblos masacrados?
    Somos todos cómplices en el silencio,
    Y nos aferramos al débil hilo de
    la Esperanza que el Destino nos deparé...
    Sin querer ver que éste hilo es
    muy, pero muy delgado
    y cualquier día, el día menos pensado,
    cualquier loco lo puede cortar...
    ¿Qué será de nuestros hijos?
    ¿Qué será de nuestros nietos?
    Qué haremos entonces, sino
    volver a callar...

    Abril 1993

 

 


     Las Voces
            del
        Silencio

   Sólo los que lo sufren
   conocen el verdadero silencio.
   Para ellos las cosas son
   simplemente
   elementos que se mueven,
   bocas que gesticulan,
   risas sin carcajadas ó
   la tristeza en las lágrimas
   y en los rictus de dolor...
   Un montón de sensaciones
   vacías de sonido
   y vivas en los gestos...
   Una cabeza que gira,
   un movimiento repentino
   en la gente que nos rodea,
   es el testimonio del ruido,
   del sordo ruido que no oímos...
   La ausencia del sonido
   nos ha hecho perspicaces y
   sensibles,
   pendientes de las actitudes y
   los gestos,
   esos signos vitales que nos
   ayudan a sobrevivir...
   Sólo los que lo sufren
   conocen el verdadero silencio 
   profundo,
   que es como un túnel a
   oscuras
   en el cual vislumbramos la luz,
   pero nunca la alcanzamos...
   Por suerte la imaginación es
   nuestra aliada,
   ella pone voces y diálogos en
   la televisión muda,
   ella pone ritmo al movimiento
   de los
   bailarines,
   sin ella no sé que sería de
   nosotros...

    

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