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Por lo que he
podido observar en el “Primer Congreso de Sordos” realizado en
noviembre del 2002, está naciendo dentro de la Comunidad Sorda
UNA CONCIENCIA DE CAMBIO, gracias a la influencia de algunos
sordos que han experimentado este verdadero sentido de COMUNIDAD y
de la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, en sus experiencias de trabajo en el
exterior y que viendo desde otra perspectiva todos los males de la
sociedad sorda argentina se han dado cuenta de que era producto de
una división social mucho más profunda de lo que nadie podía
sospechar y que se alimentaba en LA DESCONFIANZA, LA IGNORANCIA,
EL ODIO y LA ARROGANCIA.
Echarle la culpa de todos los males a la comunidad oyente sería
caer en el facilismo y en el juego de las hipocresías que
alimentaron algunas figuras nefastas, que durante tantos años se
envistieron en el papel del CAUDILLO SORDO, y que en realidad no
eran otra cosa más que alguien que con “un poco de luz y
rapidez mental” veía oportunidades personales que disfrazaban
de “beneficios sociales” dentro de la Comunidad Sorda.
Por supuesto que también hubo “algunas personas oyentes” que
se aprovecharon de las circunstancias y en cierta forma fueron
participes necesarios de la figura de los caudillos, fueron sus
interlocutores hacía el mundo externo, y por lo tanto culpables
de la existencia de una óptica muy nefasta desde las
instituciones públicas y gubernamentales sobre la idoneidad y
salud mental de la Comunidad Sorda Argentina.
Lógicamente la figura del caudillo nació y proliferó bajo el
amparo de “LAS ASOCIACIONES”, un lugar fundamental en la vida
social de la comunidad sorda, y que fueron creadas para fomentar
las costumbres de esa sociedad, facilitar un lugar de encuentros e
intercambios sociales de las personas individuales, como así
mismo un lugar de esparcimiento para el sordo contemplando sus
necesidades inmediatas.
Las asociaciones por si mismas no son malsanas, por el contrario
son una figura muy importante dentro de la comunidad sorda, solo
que de ser impersonales fueron manipuladas por cuestiones
personales, por la influencia ideológica de los caudillos,
quienes en vez de fomentar una interrelación entre todas las
otras asociaciones que se fueron creando a través del tiempo,
crearon una mentalidad de la competencia, del egoísmo, de la
desconfianza y porque no del odio; como si cada una de ellas
estuviese embarcada en una lucha tribal y caníbal, y en la búsqueda
de mayores logros en detrimento de las otras, una mentalidad tan
obtusa que habría de degenerar en años de aislamiento, atrasos
deplorables en todos los niveles sociales y culturales de la
Comunidad Sorda en general.
Y todo esto fue posible en cierta forma, también porque desde el
organismo más importante que era la Confederación Argentina de
Sordomudos, se agudizó esta lucha desde una mentalidad
separatista y políticamente aberrante, como una forma de dividir
las aguas para afianzarse ellos mismos en un poder absolutista.
Coincidió de una manera fortuita con la creación de la primera
Asociación Argentina de Sordos Orales (ASO), que fue creada en
julio de 1973 gracias a los esfuerzos de los egresados de las dos
escuelas oralistas del país (en ese momento), es decir ex
-alumnos del Instituto Argentino de la audición y el Lenguaje y
ex alumnos del Instituto Oral modelo, que lógicamente influidos
por “la doctrina oralista” tuvieron equivocadamente una
postura arrogante, quienes aparecen en escena alterando “la
calma chicha” y el débil equilibrio que existían
anteriormente.
Se establece de esta forma una política tan peculiar como
discriminante, que condenan a la nueva asociación a una especie
de “apartheid” o sea persecución de neto corte
discriminatorio, a tal punto que nunca le fue permitido afiliarse
a la misma como socia activa y de esa forma intervenir como parte
de la comunidad sorda argentina.
Nunca se puede obviar que una persona sorda sea cual fuese su método
de comunicación y sea cual fuese su nivel intelectual y
educativo, no deja por ese motivo de SER SORDO.
En un principio, por desconfianza e ignorancia, estados tan
particulares como primitivos, alimentados desde la Confederación
y desde la influencia de los caudillos, y a su vez alimentada
frente a la arrogancia de los asociados de la nueva asociación,
la mayoría de las asociaciones adoptan una actitud pasiva y
contemplativa frente a este tipo de discriminación social.
A lo largo de los años, con trato habitual, tanto social como
deportivo, la postura rígida de un principio se fue suavizando y
se fue creando una conciencia a favor de la afiliación de ASO, y
de esta forma otras nuevas asociaciones han empezado a
experimentar la política discriminativa de la CAS.
Y desde este periodo, comienza una especie de desvalorización hacía
todo lo representativo de la CAS, y comienza una lucha constante
para la creación de un organismo paralelo en reemplazo de la
antigua Confederación.
Esta postura choca contra el desconocimiento gubernamental que
desconoce la existencia de más de un órgano representativo y
responde que solo considerarían a la CAS como interlocutora de la
sociedad sorda, sin importarle la lucha intestina de los propios
sordos,
Y explican que si la Comunidad Sorda se considera mal representada
debería luchar contra este problema y hasta los tiempos actuales,
persiste esta situación, aunque en los últimos tiempos
aparentemente existe una postura de cambio desde la CAS.
La apertura hacía el exterior, los viajes individuales de muchos
sordos jóvenes en función sea de trabajo o aprendizaje, así
mismo los viajes de algunas asociaciones en intercambios
deportivos y sociales con asociaciones de sordos europeas y
americanas, más el nacimiento del Internet, han facilitado un
cambio de mentalidad en la sociedad joven de la Comunidad Sorda
Argentina, y surge una nueva fuerza revitalizadora, sangre joven,
dispuesta a respetar a sus ancestros pero con una postura firme de
cambio y progreso, y con una mentalidad NACIONAL, SOCIAL, CULTURAL
é IDIOMÁTICA.
Los lideres jóvenes de hoy reniegan las luchas intestinas y ridículas,
y promueven un cambio, y les advierten a los viejos caudillos que
le brindan un espacio político siempre y cuando adhieran a este
cambio, como así mismo les advierten que no ESTÁN DISPUESTOS A
PERDER MÁS TIEMPO en luchas sin sentido.
Y buscan crear una conciencia de COMUNIDAD, independientemente del
papel social de las asociaciones, con la creación de Sub-
comisiones de trabajo dentro de la CAS, a los efectos de
formalizar estos cambios con la estructura de leyes defensoras de
la vida sorda en general, y culturalmente pretende crear una
estructura lingüística uniforme, es decir un idioma signado único,
sin por eso discriminar al que fuese educado oralmente.
Comprenden, desde su mentalidad abierta, que cada individuo es una
historia particular y producto de sus propias circunstancias, y
que de la unión de todos los sordos argentinos, explotando cada
uno de sus propios potenciales, podrían edificar una Comunidad
Sorda Argentina fortalecida desde sus bases.
Respetan la comunicación oral pues son conscientes de que la
sociedad circundante es oyente y oralizada, pero luchan por su
propio idioma gestual como una forma de IDENTIDAD CULTURAL y
EDUCATIVA para las futuras generaciones de sordos argentinos.
Buscan crear un estado de respeto entre todos los sordos, el cual
sería controlado por una CAS distinta a la anterior, y vigilante
de las conductas individuales y colectivas de todos los sordos en
general, sea individualmente ó en el ámbito de asociaciones.
Buscan antes que nada cultivar culturalmente a la Comunidad Sorda
para hacerla mentalmente más fuerte e independiente de “la
mentalidad oyente”.
Sin que esto signifique que discriminen a los oyentes, pues son
concientes de que siempre necesitarán la figura de los
interpretes, pero esta vez desde su propia postura mental y
cultural.
Esperemos que estos vientos de cambio y rejuvenecedores, sean el
punto de partida de una Comunidad Sorda nueva.
Muchas gracias.
Osvaldo Palladino -Ossie-
Abril 2003.
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