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 Poetas sordos argentinos  

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   Mundos diferentes
 
  No se lo que es el ruido,
  no se como ellos escuchan los sonidos
  ni se lo que es el silencio,
  puede ser que  para nosotros,
  el silencio es la oscuridad
  que no nos deja ver.
  El ruido, para nosotros,
  son las imágenes, las manos
  en movimiento que dicen palabras.
  Son dos mundos diferentes,
  un mundo con sonidos,
  con voces, canciones y susurros.
  Otro mundo sin sonidos,
  donde las manos se alzan y empiezan 
  a  bailar,
  pero somos iguales
  ante el cuerpo, espiritu y materia

 
  Ana María Greco
  Argentina

   Manos del pueblo sordo
 
   Benditas sean las manos
   que sin ellas no podemos vivir
   Son la voz de nuestro pueblo
   pueblo del silencio,
   pueblo de mi amor,
   que sin el pueblo estariamos perdidos.
 
   Pueblo de nuestra fortaleza que nos da
   el aliento de la vida,
   las esperanzas de un mundo mejor,
   el respeto de nuestra cultura,
   la voz expresada por nuestras manos.
 
   En nuestro pueblo donde hay comprensión,
   sin sufrimiento, sin las manos atadas.
   Ahi  nos sentimos libres, libres de vivir,
   sin vergüenza, sin dolor.
 
   Con las manos libres, mostramos nuestro
   poder sin temor
   poder de las manos
   poder de las palabras sin sonido.
 
   Benditas sean las manos
   manos de Dios, que nos dio  ,
   manos de la voz del PUEBLO SORDO.
 
   Ana María Greco
   Argentina                                        

 

AMIGA INVISIBLE  
por
GONZALO MAXIMILIANO MENON

  Será una casualidad, o tal vez  
 Una realidad que la siento

 Mi amiga, aunque no sea
 De verdad.

 Un pequeño día sin querer  
 La descubrí y quedará

 En mi por el resto de mi vida.
 Seria mi sueño alguna vez

 Conocerla, pero es imposible
 Si ni siquiera puedo verla,

 Conocer sus ojos, es como
 Ver a mi madre. Aunque la

 Tengo guardada y no la conozco  
 La quiero, por escucharme en  

 Las noches de insomio
.  

Detrás del Olvido
Por
Mercedes Mercante, La Plata, Bs. As.


    Detrás del olvido
tu sombra, prisionera de tus pies seré

Detrás del olvido
en tu corazón distante estaré

Detrás del olvido
en tu alma, mis ojos se pierden como una bruma

Detrás del olvido
en mi cuerpo, tus huellas siguen como un aroma

Detrás del olvido
tus palabras fueron imposibles de borrar

Detrás del olvido
deseo que en otra vida nos podamos encontrar

Detrás del olvido
te pido por última vez que no me olvides.

 

 

"Decime"
por Mercedes Mercante, La Plata, Bs. As.
 
 
Dime por mi Dios, ¿qué has hecho de mí?
Dímelo, ¿qué manera de embrujo sos?
Dime, ¿qué veneno pusiste en mí?
Dímelo, ¿qué manera de ensueño sos?
 
En mis pensamientos, has cambiado todo
Ya no pienso en los demás, sino en tí
Has ocupado mi mente, mi alma y todo
Ya nada me salva de mí, ni tí
 
Dime, ¿si tenés una poción de olvido?
Dímelo, ¿cómo puedo olvidarte?
Dime, ¿si eres mi virus, mi puñado?
Dímelo, ¿cómo puedo combatirte?
 
Al pensar en ti, abre mi aliento
como abre mi ventana en el alba
Y mi rostro resplandece tanto
como al abrirse una mágica valva
 
Dime, ¿cómo compenetraste en mí?
Dime, ¿por qué siempre te pude recordar?
Dime, ¿por qué tu cara llueve en mí?
Dímelo, como si el "adiós" fuera a mandar

 

    
    Ideas por ahí, ideas por allá

    por Mercedes Mercante, La Plata, Bs. As                    
 
     Ideas por ahí, ideas por allá
     me quieren agarrar de la mano
     para hacerles compañía siempre
     pero soy sólo un ser humano
 
     Ideas por ahí, ideas por allá
     una super mujer no puedo ser
     aunque yo quisiera serla siempre
     pero no todo se puede hacer
 
     Ideas por ahí, ideas por allá
     no se me enojen, si me decido
     pues no quiero perderlos siempre
     aunque me parezca el fin del mundo
 
      Ideas por ahí, ideas por allá
      por mis decisiones feliciten
      pues no es cosa fácil, miren siempre
        y verán, cómo es; ¡no me presionen!.

 


  Encuentro de dos almas  
  por Mercedes Mercante, La Plata Bs. As.

  Te he esperado tanto que los segundos parecen días, los minutos semanas, las horas meses,
   y los días años.

  Parece que estoy en un puerto donde no hay barcos, sino una intensa bruma, que borra el 
  dibujado horizonte de tu cielo. Miro que estoy descalza, poniendo mis pies helados en el borde 
  del precario muelle, donde resuenan las antiguas filas de madera.  Allí, en el final del mismo,
  observo mi ondeado reflejo, la cual muestra una tristeza inmaculada.

  Al levantar mi cabeza hacia el cielo, siento al viento acariciar mi cuerpo, y a su vez mover el
  ruedo de mi vestido de novia, como si fuera tu alma que me está encontrando, para sentir en
  mí, la vibración, el suspirar de haber hallado la sensación, que nos hace sentir dos seres 
  completamente perfectos. Esa sensación nos pone en un estado de pura felicidad, sin
  embargo ese sentimiento sólo dura en ese instante mágico, en que tú te unes a mí. Al sentir
  menos tu movimiento, mi cuerpo queda clavado en ese pobre muelle, pero siento que mis pies
  corren para alcanzarte. Mis ojos quedan fijos, no obstante siento el correr de mis abundantes
  lagrimas para sentirte.

  No hago otra cosa, que alzar mis brazos, como alas porque esa acción me da las esperanzas 
  de poder tenerte cerca de mí. Cuando pongo mis pies en punta, como si yo fuera una bailarina
  clásica, siento que mi corazón es estrangulado por unas manos tan fuertes como las de un 
  leñador, cuando éste aprieta su pesada hacha con el fin de cortar un trozo de madera.  Al
  cesar ese intenso dolor, verdaderamente sentí que volaba como un ave libre, recién nacida. Me
  sentí tan ágil como para seguir el camino de tu amor.