Artículo
enviado por RIMA (Red informativa de mujeres de Argentina) del diario *La Gaceta
de
Tucumán* Dos entidades lanzaron una campaña.
El 70% de las personas sordas termina la escuela
primaria, pero nunca antes de los
18 años. Apenas el 7% logra concluir la secundaria y solamente dos o tres
egresan de la Universidad.
Pablo González, quizás el único ingeniero sordo
de Tucumán, revela
con dolor estas cifras, que motivaron a dos asociaciones de
ayuda a estos discapacitados a lanzar la
campaña "Una comunidad sin barreras de comunicación".
"Durante 5 años busqué trabajo sin conseguirlo, a pesar
de que hay una ley que
exige a las empresas tener un 4% de personal con discapacidad",
se lamentó Marcelo Torrentes, un joven sordo
que, aunque inteligente, recién a los
17 pudo terminar la primaria, habiendo entrado a los 4 años a la escuela.
En coincidencia con el Año del Voluntariado, la Asociación Tucumana de Sordos
y la institución "Comunidad", de
ayuda a estas personas, se proponen insistir en la
necesidad de que se cumpla la ley Nº 6.941 que exige:
1- Que todos los alumnos sordos puedan acceder
al lenguaje de señas argentinas.
2- La capacitación del personal docente.
3- Gestionar la incorporación de la lengua de señas
en todas las emisiones televisivas de noticias, educativas o culturales
en forma simultánea con el lenguaje oral.
4- Poner en oficinas públicas dispositivos de
ayuda auditiva y visual.
5- Impulsar mediante el Siprosa programas de
diagnóstico precoz y equipamiento para la problemática, entre
otros items.
Graciela Uriburu, titular de
"Comunidad", pidió que en todas las oficinas
públicas -sin hacer erogaciones extras- se
capacite o se tome personal que tenga
dominio del lenguaje de señas para atender a
personas sordas e hipoacúsicas. La falta
de integración, tanto en la escuela como en el mundo del trabajo, es
la mayor dificultad de
las personas sordas, señalaron los integrantes de las
asociaciones que dictan cursos sobre lengua de señas. Hernán Lahorca (25)
cuenta que para él la
secundaria fue un calvario. Lee correctamente los labios, pero
cuenta que en la escuela no entendía nada
"porque los profesores hablaban rapidísimo.
Si me recibí fue gracias a mis compañeros, que me apoyaron en
todo. Después no
quise seguir estudiando para no volver a sufrir", confiesa.
RIMA (Red
informativa de mujeres de Argentina)