ROMANOS Y
CARTAGINESES
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  Hace muchísimos años se peleaban romanos y
  cartagineses por un territorio. Las fuerzas eran tan
  parejas que ninguno de los dos conseguía sacarse
  ventaja. Como ya se estaban acercando a los diez años
  de lucha y estaban hartos, se juntaron los dos generales,
  el romano y el cartaginés para ver como podían resolver
  dicha cuestión. Entonces uno de ellos propuso:
  -Porqué no hacemos pelear a dos perros, uno de cada
  bando y el que gane se queda con el territorio.

  Aprobada la propuesta coincidieron en encontrarse
  dentro de dos meses en el mismo lugar.
  Cumplida la fecha se presentan los romanos con un
  perro Doberman, enorme, musculoso, con baba en la
  boca, furioso, con los ojos rojos, realmente temible.
  Los cartagineses presentaron un perro salchicha un
  poco más grande que lo habitual.
  Estallaron las carcajadas en las filas romanas que 
  comenzaron a revolcarse por el suelo de risa.
  A una señal soltaron los dos perros y el Doberman
  salió corriendo furioso hacia el salchicha. Este abrió la
  boca y se tragó rápidamente al enorme perro.
  El silencio y el estupor se adueñó de los romanos que
  no  podían creer lo que habían visto.
  Consternado el general romano le dijo a su colega
  cartaginés: -No lo puedo creer, con lo que nos costó
  entrenar al Doberman...
  -Ah sí, a usted le costó entrenar al Doberman, no sabe
  lo que nos costó a nosotros hacerle la cirugía estética

  al cocodrilo, respondió el cartaginés.

 

  A este cuento nos lo mandó Andrés Scian.
  Vicente López, Buenos Aires, Argentina.