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Yanira Soundy ( Madre de hija sorda)
El Salvador

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      EL SOPLO DE TUS BESOS
                                           a Rebeca

 

Silencio que hiere mi alma y me
  transforma en tormenta. Hoy no quiero
  pensar en ti, en tu rostro de burla, ni en tus
  manos que arrebatan todos mis sueños.

Quiero volver a casa y encontrar el
  canto de mi niña jugando con mi risa, para
  colorear la esperanza después de nuestra
  lluvia.

Quiero volver a verla sin miedo, con la
   fuerza de empezar, sin más timón que el
   ansia de volar por los caminos. Con ese
   gozo de existir y la libertad de amar igual
   que los pájaros, con su sonrisa de perla, y
   su ramaje a fiesta entre mis brazos.

Quiero  elevar mi voz , hacer brotar de
  sus labios las palabras y borrar su fatiga de
  imposibles. Aunque el mundo sea una
 guitarra sin cuerdas,  un cielo de gaviotas
 dispersas, una dura oscuridad que nos
 ahogue en la tristeza.

Quiero volver a ser la selva
 impenetrable, donde el dolor no quiebra a la
 esperanza, para llenarme de sus manos de
 música, y amanecer de nuevo.

 ¡Pequeña mariposa, rostro de luz,  acaricia
 
mi  frente y sonriendo, regálame el soplo de
 sus besos!

 

 


 

 
        
MARIPOSA  BLANCA

                                   
A Rebeca

 

Hablar de ti, es abrir la ventana, y
  encontrarte  tibia y callada, cortando mil  flores
  invisibles a las estrellas de mi ausencia.

  Es tenderme sobre la hierba y ver  la  quietud
  de los valles,  besar el sol con los ojos
  cerrados, y tocar el silencio de la flauta blanca
  del viento para regalarle un azul al firmamento.

Hablar de ti es  llenarme de campo,
 
monte mojado,  viento y brisa de flores.

Es guardar tu voz débil  en mi sonrisa, y
  acariciar la luna tan sólo con mirarte.

Hablar de ti, es arrancar mi raíz, y
  aprender a crecer en el brillo de tu vuelo.

Hablar de ti,  es tomar la oración y repetir
  una y otra vez tu bendición a manos llenas.

Es aroma, atardecer, música y risa,
  retornar al aire y enseñarte el amor como la
  vida.

Es mirar a mi ventana, y encontrarte
 
quieta, pegada al cristal, viéndome llegar, con
  una sonrisa que se abre a campanadas.

Es descubrir una tierra nueva, guardar
  mis palabras en tu trenza dorada y vestirte
  toda con mi amor .

Hablar de ti, es llenarme de incienso,
  luna y columpios, es quedarme imborrable en
  tu memoria, para ser río  de tu espejo
  silencioso,  leona dormida de tu alma virgen,  y
  ritmo de voz  para tu danza  con el viento.